viernes, 10 de septiembre de 2021

De votos...

De Votos Y Otros Demonios
Oxwell L'bu
*solo le pido a Dios: Que le de sabiduría y visión a mi pueblo, para que elijan libres de la presión de grupo; que el entusiasmó y embriaguez que producen las masas y la pompa no enturbien su capacidad de razonar y que no se dejen impresionar por discursos que luego nadie recuerda. Qué aquel sobre el que mi pueblo ponga su confianza tenga el carácter para no defraudarlos al haber empeñado desde ya su administración con aquellos que financiaron su campaña, porque su compromiso no es solo con la historia que los juzgara, si no con aquellos que sueñan tras un pupitre, aun que hoy no pueden votar.

Cuando pienso en mi tierra...

 Cuando pienso en mi tierra como quisiera ser poeta para recrear con poesía sublime la belleza exuberante de sus paisajes. .. Cuándo me invade esa tristeza pueblerina como quisiera ser cantor para ponerle a mis coplas toda ese nostalgia que me invade mezclada con amor... Cuando la extraño quisiera poder bilocarme para abrazarme a la tierra que me vio nacer y poderle decir entre susurros GUATEMALA TÚ NOMBRÉ INMORTAL

Oxwell L'Bu copyright 2014

miércoles, 8 de septiembre de 2021

“Los locos del portal”


 “Los Locos del Portal del Comercio”

Amanecía en el valle de la Ermita, la catedral  parecía una elegante señora que se levanta engalanada cuando la despierta el sol… El palacio de gobierno con sus vitrales árabes y sus jardines llenos de color.  La fuente del parque que con sus aguas saltarinas parecía una patoja chapoteando el agua y bailando de alegría… El parque central hermoso, con sus faroles coloniales y sus arriates caprichosos  hacían gala de “La eterna primavera”.

La tibieza de una briza que soplaba, le pasó por el rostro como besándolo, como diciéndole: vamos despiértate que la luz ha espantado tus temores… Y al abrir los ojos lo primero que buscaba el patojo era su cajita de lustre, que era donde guardaba sus mayores tesoros, betún de diferentes colores, tintas hechas de añelinas rebajadas con agua, sus trapos de franela, sus cepillos de cerdas suaves, su cajita de fósforos vacía donde ponía las monedas sueltas, un carrito de metal despintado que era el único recuerdo que le dejo su padre antes de perderse en la jungla de concreto y por supuesto la foto de su madre.   

Ahora empezaba la lucha del día para  Miguelin, tomando su cajita de madera se iba al mercado central a buscar algo para medio comer, quizás un panecito con una tasita de café, que más bien parecía agua de calcetín de lo ralo que estaba.  Las doñas del mercado central  era las proveedoras del desayuno de los pobres y porque no suertudos que podían darse ese lujo….Lo que por las noches era el refugio de los locos, por el día era el campo de batalla de los muchos que comerciaban en el portal.

Luego de desayunar, Miguelin se iba corriendo al parque central para agarrar a los primeros clientes que eran los choferes de los ministros y gente importante, al pasar por catedral se persignaba tres veces como le había enseñado  su madre, una por  el Padre, otra por el Hijo y otra por el Espíritu santo…Amen…Ya cada quien iba tomando posición en su espacio, sin contratos pactado, pues no se valía quitarle el pan a otros, había que respetar si no se quería un lio después. Cada uno de  los lustradores del parque central, se sentaba en su cajita de lustre a esperar  a los clientes de siempre, los llamaban con un chiflido, un veni pa’ ca  patojo y allí iba el patojo corriendo para lústrale los zapatos a los viejos estirados que se sentían importantes.  Se sentaban en una de las bancas del parque, no sin antes pasar sus pañuelos llenos de mocos para no ensuciarse con la mugre de la chusma, abrían su periódico para leer  o hacer como leían mientras el patojo le lustraba los zapatos con el cuidado de no mancharle los calcetines, si no, no solo no les pagaban y se arriesgaban a tener que pagar los mentados calcetines…

Miguelin se pasaba casi toda la mañana ocupado, lustrando y escuchando los secretos de estado que los viejos estirados de vez en vez ventilaban mientras se lustraban los zapatos, pero a los lustradores que les iba a importar, si para ellos lo que contaba era sobrevivir ese día y luego aun mas sobrevivir la noche, con los locos del portal. Al medio día, los lustradores del parque buscaban  la sombra de un árbol para  refrescarse, más de alguno se ponía a rezar el Ángelus mientras repicaban las campanas de la catedral, los que tenían la suerte de haber lustrado suficiente se iban a almorzar y los que no, pues entretenían el hambre jugando trompo, espantando a las palomas o tirando corcho latas a la fuente, que parecía escupirlas para afuera por la presión del agua.  Al atardecer poco a poco empezaba la agonía de todos los días, poco les entretenía el escuchar las notas de la marimba que tocaba en la Concha acústica y que al ir cayendo el manto de la noche la fuente parecía bailar  con sus aguar armonizado por el cambio del color de las luces que la alumbraban.

Una vez caída la noche, los comercios cerraban, las calles se iban llenando de otro tipo de personas, que caminaban más lento, despacio como quien busca algo que sabe dónde encontrar…Y poco a poco al cobijo de las obscuridad de la noche, los locos empezaban a asomar la cabeza de la que solo se distinguían los ojos que brillaban en la obscuridad, como si fueran ojos de gato.  Cerca de la media noche, las calles eran un desierto, hasta la fuente del parque se había ido adormir, la luna vestida como novia con un manto  de estrellas que destellaban lucecitas  como cortejándola al sol… Mientras en el portal del comercio, poco a poco se convertía en el techo de tantos que vivan en la calle.  Cada cual abriéndose un espacio, entre cuerpos desparramados en el suelo en una fila interminable que pasaba también por el callejón de los joyeros, más conocido como el pasaje Rubio .  Y los Locos como quienes son convocados por una voz acudían a la cita, algunos se reían como quien acababa de escuchar un chiste, otros lloraban como si estuvieran en un funeral, otros más peleaban entre sí o peor aun le pegaban al que encontraban, eran cruentas palizas que al día siguiente nadie los reconocía, pero nadie se metía, pues los locos del portal en su locura eran capaces de cualquier estupidez. Así que todas las noches los patojos lustradores se encomendaban a todos los santos para qué los protegieran de ser el escogido de la noche por los locos. Se decía que aunque no se estuviera dormido, lo mejor era cerrar los ojos y hacer como si se dormía, pues los locos acostumbraban escoger  a los que estaban despiertos  y era por eso que nadie los conocía, nadie sabía quiénes eran o de donde venían… Eran como aparecidos de las noches, que se desvanecían con la luz del alba.

Para Miguelin amanecía otra vez igual, siempre con la misma esperanza, siempre con la misma lucha, con el mismo papel de este teatro de la vida, el de ser el ignorado, el de ser aquel cuyo sufrimiento no se distingue por que es como parte del paisaje… Los locos seguirán allí… Han existido desde siempre y nunca dejaran de existir, porque son el reflejo de lo que se esconde y parte de ese algo que todos en el día pretendemos ignorar…

Oxwell L'bu copyrights 2010

martes, 7 de septiembre de 2021

Guatemala 🇬🇹


Tus manos tejen el manto de estrellas que se tiende en mis noches de desvelo, en los que mi pluma besa al tintero para escribirte versos cargados de ¡Te quieros! Que me desborda el corazón… Son tus manos las que cultivan las flores en esos jardines de perpetuas primaveras cuyos aromas atraen a la mariposa que graciosa se pasea en el Edén.  Eres tú, mi niña enamorada, la que besa mi frente  con esos vientos de libertad que impulsan al Quetzal a ese vuelo que va mas allá de donde llega el águila real...Eres tu mi Guatebella vestida de güipil de abril con la belleza de una Monja Blanca, eres tú con esos ojos llenos de paisaje, llevando en tu perraje la esperanza que arrullas con cantos inefables, eres tú la que provoca esos suspiros así como ese “Tristeza Pueblerina” cuando te siento lejos. 

Oxwell L’bu Copyright ©2012


 

lunes, 6 de septiembre de 2021

***Y que hace una chapones en New York***

***Y que hace una chapina en New York***
Qué haces mujer,
para detener el tráfico,
en la hora pico...
Que hace para conseguir
un taxi si ha esta hora,
son esquivos.

No, no expones tus encantos,
pero reluce tu belleza,
esa que con gentil sutileza,
brilla en medio de las luces
de Times Square.

Dime qué haces chapina
en New York, con tu traje
de abriles eternos,
que evoca nuestra eterna
primavera.

Y que hace una chapina
en New York, una cuida 
que nunca duerme
y tú con tu carita de soñadora.

Qué haces en New York,
será acaso una embajadora,
de esa bella aurora y de sus
bellos amaneceres.

Dime si tú eres, esa flor,
que con su aroma,
me evocas esa tierra mojada,
mi tierra amada.
Oxwell L’bu copyrights 2021
Foto: Ani Dalila a travez de: Descubriendo Guate


 

“El Quetzal”

***El Quetzal***
(Símbolo Viviente De La Libertad )

Ave real cuya nobleza,
la hace erguir la cabeza,
para proclamar con su vuelo,
que su nombre es libertad.

Porque sólo en libertad 
el Quetzal puede vivir,
ya que en cautiverio,
su corazón deja de latir. 

Pues el, es el símbolo 
viviente de la libertad, 
y su vuelo es la expresión,
pura de vivir con dignidad. 

Pues de que sirve,
una jaula, que aún siendo
esta de oro, aplasta
los anhelos más profundos
del corazón.

De que sirve hacer alarde
de grandeza, si se baja
la cabeza, cuando es
amenazada la dignidad.

cada nación tiene
sus símbolos que 
representan la libertad, 
un monumento, una estatua
o un estandarte. 

Y respetando esos simbolos,
los hombres de maíz, 
tenemos un símbolo 
viviente de la libertad, 
en el Quetzal.
Oxwell L'Bu copyright 2015

#Elquerzal
 

domingo, 5 de septiembre de 2021

La tierra de donde yo vengo...

 *La tierra de donde yo vengo hasta pariendo hijos de pura esperanza…La tierra de donde yo vengo, tiene matriz de Vía Láctea por donde viaja la semilla de maíz y vientre de cuna para arrullar los sueños de los hombres de maíz.  Tiene nombre de madre y brazos de Ceiba; caricias de pluma de Quetzal y besos de Monja Blanca. Porque esa tierra llama a sus hijos con suspiros inefables que se transforman en anhelos y lagrimas cuando sus hijos se sienten lejos.  

Oxwell L’bu Copyright ©2012