viernes, 10 de junio de 2011

***Taco y Enchilada***

***Taco y Enchilada***
(Vinicio Méndez y Jorge Dreyfus)
Hacer reír sobrepasa al arte
ya que es una gracia recibida
de lo alto…
...
Doradito por el sol que besa la piel
y con un bigotón que parece
embarrado de turrón…

Taco con sus ocurrencias
provoca las carcajadas que casi
terminan en miadas de a ramplón.

Enchilada lo observa con su mirada
picara y profunda…
Con esa tonada de voz tan iracunda
lo pone en su lugar.

Toco como si fuera un niño abandonado
toma su caja de lustre con su rotulo que
pregona “Unisex” y se sienta sobre ella.

Mientras Enchilada con curtido, salsa
y chile en la lengua empieza a recitar,
los versos que entre carcajadas se
suelen mal lograr.

Pero Taco y Enchilada en combinación
son un arranque de risas y pasión,
de chistes y ocurrencias que tocan el corazón.

Van vestidos como otro cualquiera
mas no se pierden entre la multitud,
porque llevan incorporada una luz,
Con la que brillan sin cegar.

Ocurrentes y chispudos como los chapines,
graciosos y cariñosos como los delfines,
a veces van descalzos otras con mocasines,
pero nunca usan calcetines…

Esos sombreros pasados de moda,
casi de piel, casi de cartón…
Con unos ojos que parecen que
saltan de emoción.

¡Hay Taco! Cuando vas a dejar ser patojo,
pareces como un piojo…
Que esta escarba que pica la cabeza
y Enchilado buscando una cerveza.

Originalidad y genialidad fundidos
como arena y cal…
Como el café al tamal…

Al punto que a los teutones ¡Tan Chilero!
les pareció que los pusieron a hablar
en alemán.

Estos dos “Chapines de Corazón”
aun siguen llenando de emoción
a todo aquel que los recuerda
y al hacerlo deja escapar una carcajada.
Oxwell L’bu

Imagen: Internet

miércoles, 8 de junio de 2011

***Huehuetenango***

***Huehuetenango***
Navegando por el Usumacinta
mis ojos se van llenando de paisaje,
siento frio y me cubro con un perraje
tejido con las flores de abril…
...
A la distancia veo el paisaje majestuoso,
de montañas que parecen besar al cielo,
mientras los arboles van rayando el sol.

La Sierra de los Cuchumatanes se planta
hermosa e imponente en mi camino,
desafiándome, tentándome a recorrerla.

Subo el primer peldaño de esa ruta hacia el cielo
y mi alma empieza a sentir la atracción del infinito,
que me hace pensar en lo que soy “Un punto en el universo”.

Entre montañas, cimas y enorme precipicios
se dibuja ante mis pies un suelo bendito y caprichoso,
que lo mismo dibuja un jaguar, que un pájaro hermoso.

Va cayendo la tarde y en el horizonte veo el humo
que sube como plegaria mientras un pueblo danza
ante una melodía de marimba que arrulla el sueño
de sus antepasados…

En Zaculeu aun se escucha el grito de resistencia
de Kaibil Balan, que es el grito de un pueblo,
de una nación que nunca aprendió a rendirse.

Los Cuenteros relatan sus historias… Los niños escuchan,
los adultos escucha, el cielo atiende…
Pintando el horizonte en tonos tan diferentes que hasta
parece otro mundo.

Huehuetenango tierra de legua poliglota Maya…
Que traza barrancos para que los hombres
construyan puentes que los unan.

Tierra de Kaibil Balan rey de dignidad, estoicismo
y de un heroísmo que es paradigma de un pueblo
que ama la libertad.
Oxwell L’bu

Imagen: Internet

***La Capirucha***

***La Capirucha***
Rompiendo el viento en medio
de nueves y un cielo azul
como ninguno el avión avanza.

...En el horizonte poco a poco se
se empieza a dibujar la “Tasita de Plata”
y el corazón se empieza a emocionar.

Así emocionado y con lagrimas en los ojos
me quito los zapatos porque estoy a punto
de pisar tierra sagrada…

Me apresuro en el aeropuerto pues familia
y amigos de toda la vida me esperan,
para celebrar un reencuentro con la vida.

Por eso cuando me fui no me despedí,
porque sabía que un día volvería,
a todo aquello que deje y que también
partió conmigo…

Y hasta hoy lo he llevado como un abrigo,
que me cubrió cuando me venía ese frio,
que hiela hasta el alma cuando se esta
a la distancia…

¡GuateMaya de mis Amores!
Me recibes bella y engalanada…
Con esos faroles que parecen perlas
en tu cuello.

Veo con cuanta belleza el Da’ Vinci Chapín
ha decorado tus pirámides urbanas,
manteniendo vivos los diseños de nuestros
ancestros.

En mi recorrido hacia el centro,
veo esos arcos eternos, los museos,
El zoológico y al Príncipe Tekun Uman
que se planta como centinela en medio
de esas montañas que son tu fortaleza.

¡GuateMaya de mis amores!
¡Qué chula te vez! De la cabeza
a los pies…

Veo tu hermoso teatro, el Miguel Ángel
Asturias ingeniosamente diseñado,
luego el vehículo vira pasando por
la 18 calle que es como el “Boulevard
De los Misterios”

Después nos dirigimos a “Sextear”
y un mundo de recuerdos de niñez,
adolescencia y juventud invade
mis ojos y se transforman en lagrimas.

El recuerdo de mis ilusiones soñando
tras una vitrina..
Esa primeras aventuras lejos de casa
con los amigos…

Y ese primer amor que para poderla
invitar andaba ajustando monedas..
Los desfiles, las marchas, la “Huelga
De Dolores” de los Usaqueño.

¡Ah! Mi Guatebella, mi capirucha
con ese parque hermoso donde
en conjunción se encuentran.

Ese palacio verde limón con sus vitrales
Árabes y frescos Mayas…
La Catedral templo donde eleve mis oraciones,
el Portal del Comercio donde se escucha el
eco de tantas canciones.

Quiero quedarme aquí y a la vez mis ojos
tiene sed de ver todo tu belleza…
Mas no sé dónde empezar y espero nunca
terminar.

Quiero pasearme por la Parroquia y descubrir
todo su misterio…
Luego ir al “Barrio San Antonio” donde
se enamoraron mis padres.

Ver el “Muñecón” de la zona 5
caminar por la “Calle Martí” para
luego irme a retozar como niño
al hipódromo.

¡Mi Capirucha, mi niña bonita!
Déjame recorrerte y perderme en ti,
déjame ser el bohemio que nuca fui.

Déjame ver tus vestidos nuevos que se
levantan en la “Zona Viva”
permíteme hacer esa locura que nuca hice.

Esa de subirme a la “Torre del Reformador”
y desde allí contar las estrellas…
Ver la Avenida la Reforma con todas esas
cosas que de pequeño me perecían gigantes…
Y cuando caiga la noche…
Quiero cantar en tus calles para
luego quedarme dormido en ese
“Pedacito de Cielo” donde crecí.
Oxwell L’bu