viernes, 30 de julio de 2021

Guatemala poesía de Dios

“Guatemala poesía de Dios”
Si la belleza con el paisaje
se quiere rimar,
en esta tierra se puede encontrar;
porque mi tierra tiene un color diferente,
tiene pinceladas de eterna primavera
y un colorido que sorprende.

Guatemala es la poesía de Dios,
poesía que corre a raudales,
entre las montañas, los ríos,
los lagos, los volcanes,
es que cada rinconcito,
es un lugar bendito.

Por eso el chapin se inspira
y respira, esa aliento de Dios
y lo transforma en hermoso guipil,
con los colores de abril.

Guatemala, ese verso 
que en todo el universo,
fue donde perfectamente
rimó, la belleza, con la sencillez,
porque Guatemala es ese
verso sublime que enamora.
Oxwell L’bu copyrights 2019


 

jueves, 29 de julio de 2021

abandonada IV”



 
. “La casa cancelada IV”

Fue durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro, que a Asturias, se le restituye la ciudadanía guatemalteca y se le nombra, embajador en Francia y al año siguiente, su pluma y su obra son reconocidos con el Nobel de literatura y sin embargo la casa seguía allí, esperando, sin saber hasta cuando.


Miguel Ángel, sabía que en Guatemala, no tenía ninguna seguridad, debido a que en esos años, la guerra interna recrudecía. La obtención del Nobel, era  más importante en otras latitudes, que en el propio país. Montenegro trato por todos los medios de que  el ilustre escritor fuera reconocido en el país, es más al primer complejo habitacional ( por aquellos años, el más grande y ambicioso en Centro America) quiso que se le nombrara Miguel Ángel Asturias, pero por diversas razones, no sucedió y es la Colonia, que actualmente se conoce, como primero de Julio, en la zona 5 de Mixco, aunque en aquellos años era la zona 19 capitalina.


Pasaron los años y la casa continuó abandonada, pero los vecinos por fuera como podían la mantenían, porque sabían que era la casa de Miguel Ángel, más por dentro se deterioraba y en su fachada no había nada, que marcara que aquella era la casa del ilustre escritor, porque la placa que ahora se ve, se puso muchos años después.


Pese a que la orden de clausura, hacía años que había caducado, nadie se atrevía a entrar a la casa, ya fuera por respeto, ya fuera por no quererse ver cara a cara con sus fantasmas.


La casa parecía tener vida propia, pues de vez en vez se veía a la Mulata de tal con un delantal, quitando telarañas y sacudiendo el polvo mientras cantaba canciones garífunas y en la pequeña habitación al Gaspar Íleon custodiando junto a su pelotón  la cajita mágica y de vez en vez a Cara de Ángel regresando a media noche, luego de recorrer la calle Juan Chapin.


Miguel Ángel Asturias, aún en la actualidad sigue teniendo sus detractores y así también a quienes a medias conocen su legado, pero sin importar lo que se diga de uno o de otro lado, por Asturias habla elocuentemente su legado.

Oxwell L’bu copyrights 2021

#Miguelangelasturias

miércoles, 28 de julio de 2021

“La casa clausurada III”


“La casa cancelada III”

Aquella fue una cacería de brujas, recuerdan algunos vecinos del barrio de la  Candelaria en pleno siglo XX. En la cual todo aquel que se sabia tuvo simpatía o participó de cualquier forma durante los gobiernos, legítimamente electos en las urnas, de Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz, era el reseguido, encarcelado y torturado, así como etiquetado de por vida de ser comunista, durante el gobierno defacto de Castillo Armas y habiendo Miguel Ángel Asturias servicio como embajador, durante dicho periodo, se le considera un comunista y al no poderlo atrapar y encarcelar, el gobierno de Castillo Armas le quita la ciudadanía guatemalteca(siendo este guatemalteco por nacimiento) y ordena que aquella casa sea cancelada, para que nadie pudiera entrar a ella, so pena de cárcel y multas.


De esta forma Asturias pasó a ser, un ciudadano sin patria, sin documento alguno que pudiera avalar su existencia, porque a ese gobierno de turno, se le antojó casi negarle hasta el nombre. Y así se convirtió en un desterrado del gobierno de Castillo Armas, al cual se le conocía como cara de hacha.


Es fue una de las razones, por las cuales en muchos años, nadie se atrevía a entrar a dicha casa, fue como si dicha dirección no existiera y como si hubiera sido borrada del mapa del centro histórico. 


Y decían los vecinos, que la única razón por la que no la mandó a demoler y a quemar todo lo que estaba dentro, fue porque ya en el poder otros asuntos, que le apremiaban.


Y así pasaron los años y la mayoría de la población que pasaba frente a aquella casa abandonada, ignoraba que allí vivió el ilustre escritor e iniciador del realismo mágico latinoamericano.

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#Miguelangelasturias


 

lunes, 26 de julio de 2021

“La casa clausurada”


 “La casa clausurada II”

A cada paso que dábamos, correspondía un quejido, un vidrio que gritaba, una cubierto que clamaba el ser usado y de objetos oxidados de metal que parecían cobrar vida. Nos abrimos paso entre alfombras de polvo, telarañas y ese temor que siente un niño, ante lo desconocido.


Dormidos, abrigados con capas de polvo se veían varios objetos, algunos regados en el suelo, otros en el mismo lugar, para que los pudiera encontrar, si un día volvía el dueño.


Ganados por la curiosidad, husmeamos el lugar, entramos a otra de las habitaciones, aquella era la más pequeña, que parecía un panteón, por el que entraba la luz, por una ventana sin ventana y gracias a ella, vimos cómo los fantasmas que crea la mente salían huyendo, cuando de repente, vimos aquella caja mágica, que con teclas en las manos correctas hace magia con las palabras y puede decir cosas, que trasciende a la misma muerte.


Aquella máquina de escribir, estaba entre libros viejos, muy probablemente fue la co autora de aquellos primeros versos e historia para las cuales no había que forzar la memoria.


Yo, no me pude resistir, pese a que el Gaspar Íleon estaba allí con su escuadrón, custodiando la caja mágica de Miguel Ángel y pese a que sabíamos que no deberíamos tocar nada, una fuerza me impulsó a teclear y escribir, sobre aquel carrillete sin hoja, lo único que se me ocurrió:  yo estuve  aquí, aunque no te vi, seguido de mi nombre, inmediatamente algo trono, al parecer el viento fuerte de la pluma de Miguel Ángel provocó que cayera una viga, en otra habitación y entonces comprendí que el seguía allí, más no como fantasma, sino como huésped eterno de la memoria.

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domingo, 25 de julio de 2021

“La casa clausurada”


 “La casa clausurada I”

Aquella madrugada, la tierra se estremeció, un terremoto, la sacudió; muchas casas se cayeron, otras como pudieron, se sostuvieron y las puertas canceladas se abrieron...


Fue por aquellos días, del mes de febrero, con las clases suspendidas y las calles en escombros, cuando caminaba por el barrio de la Candelaria; allí algunas casas se habían caído, el local del negocio de mi padre destruido y la iglesia de San José en ruinas. Haciendo un recorrido, pasamos por la casa de Miguel Ángel, por aquellos días, la casa no tenía esa placa, pero todos los del barrio sabían que aquella era la casa del escritor galardonado con el Nobel de literatura.  La puerta estaba abierta y la casa en su exterior permanecía de pie, como un perro fiel esperando a su dueño.


Al ver la puerta abierta, tuvimos curiosidad por entrar a aquel lugar, que desde hacía años, permanecía clausurado pues su dueño estaba exilado, aunque para aquel año ya había partido al otro mundo, pero la casa no lo sabía.


Entramos a la casa de Miguel Ángel, era una casa abandonada a su suerte y sin embargo, a lo lejos se escuchaba el eco de una máquina de escribir y en medio de paredes caídas, vidrios rotos y alfombras de polvo y más miedo de niños que valentía, avanzamos, abriéndonos paso entre telarañas y escombros.


Las paredes principales de la fachada, permanecían de pie, así como las de algunos cuartos; aquellas paredes verdes descoloridas y azules en su letargo, parecían querer hablar, pero el fantasma de Cara de Ángel las hizo callar.


Las láminas del techo de zinc, parecían quejarse, cada vez que las tocaba el viento, no supimos distinguir si era un quejido o un llanto, yo sentía temor de espanto, de que alguien apareciera, pero las cortinas de telarañas, extendidas en todo lugar, daban testimonio jurado, de que ha esa casa, desde hacía tiempo, nadie había entrado.

Oxwell L’bu copyrights 2021

#Miguelangelasturias