miércoles, 9 de enero de 2019

“El rapto del niño”

“El Rapto del Niño”
(Costumbres de Guatemala)

Como por arte de magia, un día sin saber, ni como, ni cuando, la imagen del niño Jesús, desaparecía del nacimiento a la vista de los pastorcitos de  arcilla y los paisajes simulados, impregnados de aromas a manzanilla, musgo y aserrín…

No pocas veces “El rapto del Nino” se daba con la complicidad, de alguno de los miembros de la familia… La mama afligida, por la desaparición del niño, salía a las calles a pregonar el “Rapto” de la imagen, con la esperanza que alguien le diera, el paradero de donde se encontraba o de quien sería el raptor…

Dicho rapto solía acontecer, en los días posteriores a la navidad, o aprovechando la confusión, debido a la entrada y salida de la gente de las casas, dando el abrazo de año nuevo o en una de las  fiestas que se organizaban, para la navidad o bien para despedir el año. No pasaban muchos días, para que en una nota, puesta con cautela debajo de la puerta.los raptores, sin identificarse, enumeraran las condiciones para la “Entrega del Nino.”

Endicha note, solía solicitarse a los dueños de casa, el permiso correspondiente, para organizar la fiesta o repaso, que mas bien la razón, por la que se “Robaban al niño”. A los pocos días, los raptores, nombraban un “mensajer@”  el/la cual pactaba con los dueños de casa, el “Protocolo de entrega” que incluía, la fecha y hora para la entrega, que el “Niño” fuera entregado con vestido nuevo (Ya que era la costumbre, que la imagen estrenara ropa nueva cada año nuevo), en una bandeja decorada con flores o frutas, se solían  hacer acuerdos, en cuanto al refrigerio y comida que se serviría en la fiesta, que usualmente incluía, tamales , ponche, panito y café, así como algunos otros tipos de comida,  refrescos en fin.  Era opcional para los dueños de casa, el cooperar con los gastos de la fiesta de entrega del niño.

Dichas entregas solían pactarse durante el periodo, del Día de Reyes (enero 6) al  2de Febrero día de la Candelaria.  Una vez realizados los arreglos correspondientes, llegaba el día de “La entrega del Nino” al cual tanto invitados y colados, asistían por igual.  De la casa de los raptores salía, la pequeña imagen, en una especia de procesión donde no faltaban los patojos retozando, las muchachas y muchachos acompañando a los captores, en un ambiente de fiesta y alegría.  Más adelante, quemando cohetillos y gritando “Allí viene el niño” se veía a los cómplices del plagio…

Al llegar a la casa, ya una muchedumbre acompañaba a aquella procesión, más los que esperaban adentro.  Siguiendo “El Protocolo de Entrega”  se hacía entrega de la imagen, a los dueños, los cuales hacían el reconocimiento del niño, luego era entregado al más joven de la casa para fuera colocado en el nacimiento, junto a José, María y los Reyes magos.  Para entonces los captores, procedían a pronunciar “El discurso del Perdón”, luego del mismo los dueños de casa, lo concedían, no sin antes imponer, alguna “Penitencia” la cual iba, desde comerse un tamal súper enchilado, luego un vaso de ron y especies, hasta tener que realizar algo gracioso. Después se procedía a realizar el rezo del último día de la novena, con la participación en primera fila del o los captores, así como de sus cómplices.  Concluido el “protocolo de Entrega” se daba inicio a la fiesta o repaso. Todo aquello en un ambiente familiar, donde los vecinos del lugar, aprovechaban para estrechar esos lazos de amistad, que a través del tiempo y la distancia los sigue uniendo, sin atarlos…
Oxwell L’bu copyrights 2011

viernes, 21 de diciembre de 2018

Qué sabes vos...

Que sabes vos...
Que sabes vos, de esas cosas que yo he vivido, de los líos en que me he metido, de reír hasta sentir que te vas a morir...

Y claro que siento nostalgia por ese pasado, que todos los días se acuesta a mi lado y me hace añorar las cosas que viví, déjame contarte.

Al llegar diciembre la mayoría solíamos estar de vacaciones, en la radio sonaban canciones que erizan la piel y uno con tantas ilusiones sin estrenar, todas las noches, cuidando el poste de la esquina, esperaba con impaciencia a la chica que te robaba el sueño y de la que uno tontamente se sentía dueño, porque uno la había visto primero, justo cuando pasó de niña a mujer.

Ah si ese poste de la esquina hablara, es seguro que no podría con tantas emociones y todas esas advocaciones de momentos compartidos con los amigos.

El aroma ponche y a tamal se sentía salir de las casas y se mezclaba con el de la pólvora, por los cielos volaban los canchinflines y tronaban los cohetillos y en todos había una sensación a celebración que se sentía en el corazón.

El 24 la celebración se intensificaba, las puertas de todas las casas estaba habierta y no faltaba quien te invitara a compartir el tamal...Ese día los que podían solían ponerse el extremo de navidad a eso de las seis y salían a chilerear, lo que se acababan de estrenar, pero a veces la presunción duraba poco, pues como si fuera un moco, un canchinflin se pegaba a la ropa, estropeando el estreno y para evitar el enfado de los padres los patojos y muchachos se pasaban el resto de la noche cubriendo la quemada con un suéter si era en la camisa o si era el pantalón ocultándolo como se pudiera.

No faltaban los que se despedían y despedían de la novia una y otra vez, faltando un cuarto para las doce empezaban el ritual de despedida, la novia reteniéndolos y ellos sin quererse ir; pero faltando cinco minutos zampaban la carrera evadiendo los cohetillos y los mentados canchinflines que más de una vez terminaban aterrizando en la ropa.
Oxwell L’bu copyrights 2018

lunes, 14 de mayo de 2018

Los zompopos de mayo

“Los Zompopos De Mayo”
(Crónica De Los Conatos de Invierno en Guatemala)

Meteorólogos de esos conatos de invierno chapines, cuando a los patojos se le mojan hasta los calcetines… Que desde sus nidos de aserrín, se hacen en mayo tan evidentes como un polvorín.

En el mes en que se celebra a la “Doncella del Cielo” y mostramos más amor a la madre y los primeros aguaceros se hacen presentes. Es en este mes cuando el cielo llora de felicidad mientras el sol se sonríe y la luna se desvela contemplando las flores. En las calles se ve a los patojos chapoteando en los charcos felices en los charcos que se forman en la vereda del camino, otros mas allá haciendo carreritas con barquitos de papel en las corrientes de agua, que se forman cerca de las alcantarillas, otros más tirándose bolas de lodo y los mas traviesos casando zompopos de mayo.

La casería iniciaba con las primeras lluvias, que era cuando dichos insectos salían por montones de sus nidos subterráneos, los patojos se esforzaban por atrapar a los más grandes, aun que el aguijón de sus picadura les dejara la mano hinchada.  Algunos los casaban por pura diversión, otros para cocinarlos y comerlos tostados, pues decían que sabían delicioso y además eran una fuente de proteínas.

Otros que no se escapaban de la vigilancia inquisidora de los patojos, eran los ronrones, que solían volar como si anduvieran borrachos, siempre chocándose contra las paredes y las cosas, cuando caían así todos atolondrados, los patojos a toda prisa los metían en un frasco, para luego amarrarles una para con un hilo y dejarlos volar, cual si fueran helicópteros haciendo círculos.  Sé que mas de alguien juzgara estos juegos de los patojos, pero la verdad no lo hacen por maldad.  Siendo los zompopos de mayo parte del invierno chapín, no es de extrañar que al igual que la lluvia los patojos lo suelan disfrutar.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

sábado, 28 de abril de 2018

Visión azul

***Visión Azul***
Me quite las gafas de la experiencia,
me llene de infinita pasiencia
y le permiti al ángel del señor
que pusiera sobre mis ojos,
el colirio divino...

Al caer sobre mis pupilas,
fue como fuego que calcino
mi ceguera y purifico mi sentido,
afinando mi visión y permitiendome,
ver lo que antes no veia.

Luego regreso a mi el ángel
y calmo mis impaciencias,
enseñándome algo que por
ser tan evidente, por lo mismo
suele ignorar la gente.

Me enseñó que la mayoría
ve sin ver o pasando por alto
lo que realmente es importante;
otros observan  estudiando
lo que ven con el propósito
de conocer su misterio;
pero hay unos poco que
no sólo ven y observan,
sino contemplan...

Son esos los contempladores
de la vida, de la belleza que no es evidente,
los que a través del arte lo ponen de manifiesto,
a través de lo que pintan, lo que escriben...

Son los que cuando aman tocan el alma,
los que cuando  escriben acarician el alma,
los que cuando oran escuchan...
Los que ven la belleza cuando otros simplemente
no la encuentran....
Son los que han tenido esa visión azul.
Oxwell L'Bu copyright 2016

***Me fui pa’ la Antigua***

***Me Fui Pa' La Antigua***
Sentí el gemir de mi alma bohemia,
inevitablemente me contagie de la epidemia
y de mochilero y a jalón me fui pa' la Antigua.

Como pata de chucho, jugando con el capirucho,
salí de la capirucha, con mochila y cachucha,
me puse mis lentes de sol y mi estambre tornasol.

De subida y bajada se agitaba mi humanidad,
en la palangana del pick up, mientras alguíen
cantaba haciendo trinar una guitarra.

Puse mis pies en la ciudad de piedra
y casi immédiatemente contemple
esas pinceladas divinas...

Me sentí extasiado y por demás enamorado,
el volcán como sentinela contemplando a su dama,
en los pies las rosas como mariposas y una diadema de bugambilias.

Calles melancólicas, paredes que guardan leyendas,
que cobran vida al caer la tarde en la boca de los
que se las saben de memoria, los cuenteros.

Poco a poco se va tendiendo el manto de la noche,
la luna se desvela en esas noches de tertulias,
donde el protagonistas son siempre las mujeres.

Mujeres que evocan los momentos más sublimes,
de la existencia del hombre, pues fue mujer la
que te concibió, la que te amamanto.

Fue mujer el primer amor, es mujer con la que se toca el cielo y por todo eso, Antigua tiene el encanto y misterio que tiene una mujer.
Oxwell L’bu Copyright © 2016
Foto Vinicio Farfan

sábado, 21 de abril de 2018

***Mango, quiere mango***

***Mango, quiere mango***
Mango , quiere mango,
mire que al caminar,
usted se mueve,
así de sensual, como
en el tango.

Venga mi reina,
lleve su mango,
Como lo quiere?
-Con pepita, sal y limon,
no me lo despresie,
que me duele el corazón.

-Es que mango, no come mango,
le contesto la mujer,
a lo que el replicó:
-yo a usted me la comería
sin sal, ni limón
y le escribiría un poema,
a golpe de corazón.

La mujer siguió de largo,
dibujando una sonrisa;
la mujer del poeta del frutal,
sin ocultar la molestia,
le dijo: vos Chepe hacete
a un lado, que espantas a la
clientela con tus mates de enamorado.

Que le damos mi rey,
el abono y tormento de las flores,
provocador de mil amores;
lleve su mango, que aparte
de simpático, está bien mango.

El hombre se sonrió
y dos mangos ordenó;
-Ya vez Chepe hay que saber
tratar a la clientela...
-Vos y tus sermones me dan
dolor de muela.

Prepárele los mangos al caballero,
que allí viene dos como, las quiero;
- Que le damos mi chula, mi reina
del universo, la dueña de todos
mis versos...
-Lleve su manguito, que con dulzura
el amor es más bonito.

Las muchachas le sonrieron
y cuatro mangos le pidieron;
-Ya vez Marieta que si vende
el ser poeta.
Oxwell L’bu copyrights 2018
Foto: Paisajes De Guatemala Steven

miércoles, 18 de abril de 2018

***El velorio***

“El Velorio”

San Baltasar   Que los patojos no se vayan a enviciar.
San Gregorio  Que no se nos acabe el velorio.
San Pepián      Que pasan rapidito el cafecito con el pan.
San Pirrir        Que los benditos chistes nos hagan reír.
San Teofilito   Que den pollito.
Santa Salome  Que pasen rapidito el consomé.
San Perolo
San Perolito    Que den piquete pa’ que no cale el friito.

Ave María Purísima…Y por las almas del purgatorio, aquí acabamos el rezo,
Porque ya se me acabo el repertorio.

¿Cómo le va don Tin? Pues allí fregado, pero contento uste y eso hasta que me lleve esa que anda como leona, la pelona. Bueno Don Checo, lo dejo porque llevo prisa…Así que Don Tin se fue derechito para su casa y puntual como siempre, esta vez se retrasó, pues en su camino a una dama misteriosa se encontró; ya hacía algún tiempo lo había cortejado, pero el viejo condenado, le era escurridizo, pero llego el día en que la vida quiso, que se la encontrara frente a frente.  Ella de reojo lo miro, el se estremeció, ella sigilosa como un gato se acercó, de un beso, la vida le arrebato.  Fue un patojo, el que tirado en la banqueta lo encontró, aun tibio y con los ojos abiertos, como si fuera un tecolote y una expresión de quien ya no aguanta las ganas de ir al sanitario.  Al principio se asusto, pero finalmente decidió, salir corriendo como gallito de pelea a avisar… Pronto llegaron los curiosos al lugar, antes que cualquier autoridad, entre la muchedumbre alguien lo identifico yen ese justo momento llego la autoridad, levantó un acta, sin levantar el cuerpo…Fueron los bomberos, los que finalmente se lo llevaron a la morgue del hospital.

En la morgue el médico facultativo, luego de practicar la necropsia de ley y tomarle prestados, alguno que otro órgano de su cuerpo, para que los estudiantes dejaran de imaginar lo que no podían mirar… Levantaría el acta de defunción, la cual firmaría con la mejor intensión. Mientras en la casa doña Chanita, ella lo esperaba con las champurradas tostadas y el cafecito, estilo agua de calcetín, porque así le gustaba a Don Tin.  El café se enfriaba, ella lo esperaba, cuando de repente vio a una mariposa negra sobre volar la mesa y posarse en el lugar de su esposo, ¡Ave María purísima! ¡Cristo Rey! ¡Imagen consagrada! que el señor me agarré confesada; que alguien se murió, a su hijo, le aseguraba… Ella seguía los frijolitos recalentando, extrañada que su marido no regresara, cuando alguien a la puerta llamo, ella presurosa abrió un patojo en tono alucinante y delirante, la noticia le dio y le dijo: doña Chanita, Don Tin ya los colgó los tenis, pero ella no comprendió.  Le digo que Don Tin ya se pasmo, ya se murió… ¡Hay patojo! No me venga con esas bromas, si Don Tin goza de buena salud, todos los días le doy su atolito de masa. No, en serio doña  Chanita, lo encontraron en una banqueta, no tan lejos, con los ojos como tecolote y todo tieso. Ella sintió que el mundo se le vino encima, en eso llegaron otros vecinos a preguntar, para cerciorarse de que era cierto, de que Don Tin ya había muerto…Ella se sintió desmallar, menos mal doña Remedios llevaba su agüita de ruda, para resucitarla. En cuanto se recupero, dos vecinas se ofrecieron para ir al hospital y preguntar.  Al ajustón pagaron taxi y de la emergencia, las refirieron a la morgue y allí bajito se dirigió al sótano del hospital. Aparte de tener que identificar a su marido, que yacía pálido como un hueso y remendado como un costal, tenía que pagar, si el cuerpo se quería llevar. Ya los buitres de las funerarias merodeaban el negocio.  Empeñó hasta lo que no tenia y presto hasta donde no debía, pero, su marido tendría una cristiana sepultura.  Al entregarle el cuerpo, junto con el acta, ella la leyó, pero no entendió, entonces al médico le pregunto, el cual con su firma atestiguo, qué el susodicho fue afortunado, pues de un ataque al corazón fue que pataleo.

En la cuadra, los vecinos se organizaron, para colaborar para el entierro. Los patojos salieron de puerta en puerta a pedir colaboración,  los vecinos más allegados desocuparon la sala y dos habitaciones, que servirían como capilla ardiente, don Chepe el de la tienda, dono un canasto de pan y bolsas de café,
Otros cortaron flores de sus jardines, otros más se fueron a comprar agua ardiente, otros las barajas y los dados, el bohemio afinando su guitarra, doña Remedios la mas religiosa de la cuadra preparo su novenario y su rosario, otras señoras preparaban el café y los panitos con frijoles. Algunos parientes lejanos que nadie conocía,  los cuales eran lejanos mas no por la distancia, sino por la indiferencia, también prepararon sus trajes negros, para irle a dar el pésame a los deudos y ver si de paso saldaban viejas deudas.

A don Tin lo vistieron con su traje de domingo, el cual fue el mismo que uso cuando se caso, pero al parecer el maldito traje se encogió… Doña Chanita apesara y endeudada por momentos pensaba que todo aquello no era más que una pesadilla y que pronto despertaría.  No tardo en llegar el padre Tono para darle la extredicima unción, pues pensaba que Don Tin estaba enfermo, hasta que se percato que ya iba camino al cementerio.  Don Apolinar sería el encargado de hacer a los demás carcajear, cuando sus chistes se pusiera a contar; Don Roque seria quien pondría a los patojos a temblar, pues él era “el cuentero”

Al ajustón y adquiriendo una que otra deuda, los sepultureros de la funeraria, trasladaron el cuerpo de Don Tin a la casa donde vivió por casi 20 años y entre los vecinos que un día le dieron la bienvenida, hoy le darían despedida, en un ambiente familiar, triste pero bullanguero y donde se aparece uno que otro extraño brindando por el muerto, pues uno al año no hace daño…donde se reza y se llora por el difunto, pero también se reviven sus memorias, se cuentan historias, se dicen chistes que provocan carcajadas, se juega y se apuesta lo que no se tiene, pero sobre todo, se demuestra que el gozo de la vida continua mas allá de la muerte, porque al fin y al cabo la vida es un carnaval.

Ave María Purísima… San Palomo ruega por él, San Clabiaso que me pasen otro baso,  Santa Chimuela yo bailo la próxima con la abuela, San Victorio que no se acabe nunca este velorio…

Oxwell L’bu Copyright ©2011