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domingo, 24 de abril de 2016

Al Hermano Pedro

. Al Hermano Pedro de Betancourt
      ***Pasos de fe***
Las piedras replican sus pasos,
las calles anuncian su presencia,
en medio de la neblina y aun en
la noche obscura el eco de su
voz retumba…

Samaritano que sale al encuentro,
llama a la puerta mas pocos responden,
alza su voz y se encuentra con la indiferencia.

Mas su  fe va mas allá y la trasciende,
pues sabe que la indiferencia
nace de esa falta de conciencia…

Con amor y paciencia recorre
las calles en medio de la inclemencia,
a veces solo acompañado por la burla
de alguna gente…

“Acordaos hermanos que una vida
tenemos y si la perdemos
no la recobramos…”

Es su oración un recordatorio
a sus hermanos y una suplica
a su Dios…

Por amor se hizo indigente,
mas no para vivir de la gente,
lo suyo son obras de caridad
socorriendo a los que el mundo
olvido…

se hizo madre, padre, hermano
enfermero y doctor…
para repartir AMOR.

Sus huellas están plasmadas
en la ciudad de piedra
y apresar del tiempo aun
persisten y desde la eternidad
sigue clamando su voz… 
__________________________

***De Tenerife a Guatemala***
           (Al Hermano Pedro)
Solo eras un pastorcito
que alegraba su vida,
llevando a tu rebaño
par las praderas…

Pero un día una voz
te hablo y dejo una
marca en tu alma.

No fue un barco el
que te trajo aquí,
no fue la orden de
un hombre, fue la
voluntad de Dios…

Un Dios que te lanzo
a una nueva aventura
sin mapas ni guías.

Un Dios que permitió
que en el yunque de la
vida se forjara tu carácter.

Golpe agolpe se fue
moldeando tu alma,
bajo la fragua que aviva
su fuego quemando los
propios sueños y aspiraciones.

Y así desnudo de ti mismo
te lanzo a las calles de la
Ciudad de piedra…
Y haciéndote mendigo
te permitió ser testigo
de su AMOR.
__________________________

**La Posada de Pedro***
       (Al Hermano Pedro)

Triunfos fugaces que se
desintegran en las manos
como burbujas de jabón.

Una piedra para reclinar
tu cabeza y de techo
un cielo colmado de estrellas.

Y es que la Madre te quiso
peregrino un hombre cuyo
destino fue siempre andar
en busca de posada…

Porque tu vida siempre
ha sido evocación,
de esa peregrinación,
que hicieron José y María
buscando un lugar para
que naciera el redentor…

Pero igual que ellos no
encontraste lugar entre
los hombres…
Porque en su corazón
ya no había espacio…

Mas a fuerza de tocar,
a fuerza de llamar…
Alguien por fin abrió
la puerta del corazón.

Vos entraste y con devoción
fuiste hermano, fuiste amigo
y le untaste el bálsamo del Amor.

Un Amor que la Madre te entrego
el mismo que ella recibió de Dios.
___________________________
***Apóstol de la Caridad***
Fue como una aridez en
la tierra que no permite
a un árbol progresar…

Fue como poner manos a la
obra sin saber cómo empezar,
aprendiendo a distinguir entre
la esperanza y la ilusión.

Así se agito tu corazón,
como la luz de una
vela que sopla el viento.

Y en medio de ese tormento
El creador te asistió con tres
ángeles guardianes: la paciencia,
la constancia y la esperanza…

Revestido abrasaste tu misión
la de ser socorro para el desamparado,
amigo y voz para el marginado,
agua, pan y consuelo para el olvidado…

Y como San Francisco en Asís,
vos recorriste las calles de Guatemala
mostrando en cada paso que donde esta
tu tesoro está también tu corazón.

Te hiciste hermano de todos…
Tu apostolado fue la caridad
y por eso de aquí a la eternidad
la humildad será tu abrigo y el
Amor testigo de que serviste a
tus hermanos hasta el final…
Oxwell L'Bu copyright 2011

martes, 3 de mayo de 2011

“Posadas Guatemaltecas”


“Posadas Guatemaltecas”

Hablar de posadas, es más que hablar, de religión, tradiciones y costumbres, es de alguna forma remontarnos de una parte de nuestra historia y de lo que habla de alguna forma de nuestra identidad.  Sus orígenes se enmarcan en una de las ciudades más bellas del mundo, la de “Santiago de los Caballeros de Guatemala” hoy Antigua Guatemala.

Fue por aquellas calles de piedra, donde el hermano Pedro de San José de Betancourt introdujo, aquella costumbre de origen español, en  el anochecer de un adviento de aire templado, con las calles iluminadas por  farolitos, que colgaban del techo de las casas…Aquello era una pequeña peregrinación, que recorría las principales calles de “La ciudad de Piedra”  llevando en una pequeña anda, las imágenes de María y José, como una remembranza  del recorrido de la “Sagrada Familia” de Galilea a Belén.

El tiempo transcurrió, mas sin embargo aquella tradición permaneció y se traslado también a la nueva capital de Guatemala, en el Valle de la Hermita. Y así esta costumbre se fue enraizando en nuestra cultura, generaciones tras generaciones han vivido el colorido y aromas de las posadas guatemaltecas.

Y así de barrio en barrio, de casa en casa se vive esa tradición en las calles de todo el país, desde Puerto Barrios  a Escuintla, del Peten a Xela, de Sololá a las Verapases y Esquipulas…Cada región del país tiene sus particularidades  de vivir este tiempo de adviento, así como las posadas, dada la riqueza cultural, lingüística, así como de los micro climas que se manifiestan en cada región.

En La Colonia, esta costumbre vino, junto a los primeros que llegaron a vivir, a aquella península incrustada en la metrópoli capitalina; las posadas inician año tras año en el adviento, del 15 al 24 de diciembre, mas los preparativos y organización, se hace con semanas de antelación, tanto los patojos, los jóvenes y los adultos les entusiasma esta celebración.

En aquellos años, tanto el Padre Antonia y los diferentes grupos y hermandades, se reunían para organizar las posadas, así como también el grupo 51 de los scouts de Guatemala, que tenía su sede  en la única casa, que esta justo en la esquina de la 5 Ave. Y 15 calle (donde ahora, hay una tienda). El grupo 51 con su tropa de scouts, su grupo de Lobatos y Muchachas Guías, era uno de los grupos más grandes de la ciudad capital en aquellos años y por lo mismo contaban con el material humano, para realizar las posadas en grande, a lo largo y ancho de la Colonia.  Y así se les miraba, en el mes de noviembre colectando periódicos viejos, para luego venderlos y así agenciarse del dinero necesario, que siempre suponen este tipo de celebración. Elaboraban con sus manos los farolitos de madera que forraban con papel celofán de color rojo y colocaban en medio una candela, armaban el anda y la decoraban bellamente y luego ponían las imágenes de San José y María, se hacían de los chinchines, los pitos y las caparazones de tortuga con que acompañaban, el recorrido del anda por las calles de la Colonia, con el tradicional conjunto de sonidos, hasta la puerta de entrada, donde sería recibida la posada.  Aquello era una fiesta para los patojos, cantando villancicos en el recorrido, quemando cuetillos y a la distancia sintiendo el aroma de los tamales y del ponche de frutas.  En el trayecto otros más se iban uniendo, pues todos eran bienvenidos, pues como decimos en buen chapín, “Si llegan más colados, se le echa agua al caldo”.

Al llegar a la casa que recibía la posada, a lo largo de la cuadra se quemaban cuetillos y todos salían de sus casas para unirse a la posada, el aroma de la pólvora se confundía con el de los tamales y el ponche…Y así daban inicio, aquel ritual, entre cantos y rezos:



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Afuera:'

En nombre del cielo

Os pido posada

Pues no puede andar

Mi esposa amanda

Adentro:

Aquí no es mesón

Sigan adelante

Yo no puedo abrir

No sea

Afuera:

No sea inhumano

Tenganos caridad

Que el Rey de los cielos

se lo premiará

Adentro:

Ya se pueden ir

Y no molestar

Porque si me enfado

Os voy a apalear

Afuera:

Venimos rendidos

Desde Nazaret

Yo soy carpintero

De nombre José

Adentro:

No me importa el nombre

Déjenme dormir

Porque ya les digo

Que no hemos de abrir

Afuera:

Posada te pide

Amado casero

Por sólo una noche

La reina del cielo

Adentro:

Pues si es una reina

Quien lo solicita

¿Cómo es que de noche

anda tan solita?

Afuera:

Mi esposa es María

Es reina del cielo

Y madre va a ser

Del divino verbo

Adentro:

¿Eres tú José?

¿Tu esposa es María?

Entren peregrinos

No los conocía

Afuera:

Dios pague, señores

Vuestra caridad

Y que os colme el cielo

De felicidad

Adentro:

Dichosa la casa

Que alberga este día

A la virgen pura

La hermosa María



Luego los dueños de la casa,  abrían la puerta, dejando entrar a “todos los invitados”, se rezaba la novena, para  que después los patojos y grandes quebraran la piñata, sirviendo los tamales y el ponche.  Más de una vez la muchachada aprovechaba para poner música y armas la parranda. Todo aquello es parte del colorido y sabor de la “Navidad Chapina”

Cabe destacar, que tiempo después las posadas han ido viendo cambios, en cuanto a lo forma en que se realiza, no así en su esencia, por ejemplo  se empezó a montar el anda en un carro, el cual era seguido por una caravana de vehículos, los cuales bocinaban, tocaban los pitos, chinchines y la tortuga desde los carros…

Oxwell L’bu