lunes, 9 de septiembre de 2019

***Cuando va cayendo la tarde***

***Cuando Va Cayendo Tarde...***
(Suspiros Por Mi Tierra)
Cuando va cayendo la tarde,
un alma suspira, con sollozos de nostalgia
como duele la distancia. ..
Va evocando ese terruño querido,
donde se quedó su corazón.

Cuando a cayendo la tarde,
el murmullo de una marimba,
se deja escuchar,
ruje el Gran Jaguar,
una Monja Blanca de la emoción
empieza a temblar,
un Quetzal se posa sobre una Ceiba.

Cuando va cayendo la tarde,
mi bandera ondea sobre un azta,
el viento la hace vibrar,
mi alma empieza a suspirar,
pidiendo regresar.

Regresar a esa tierra que tiene
un color diferente;
es el lugar referente,
de mi poesía  porque
esa tierra me dio un corazón
de poeta.

Regresar a ese pedacito de cielo,
que tiñe de azul mi memoria gris,
le pone música a mis versos,
porque cada paraje es un paisaje,
trasado con pinceladas divinas
y en sus calles se respira poesía.

Regresar y realizar el sueño que dejé,
entretejido en un hermoso guipil,
con esos colores de abril,
de sus eternas primaveras.

Va cayendo la tarde,
la tarde de mi vida...
Y como quisiera en estas
tardes de otoño,
volver a sentir el aroma de sus flores
y deleitarme con esos amores
que florecen en mi tierra.
Oxwell L’bu Copyright © 2016
Foto Paisajes De Guatemala Steven

sábado, 7 de septiembre de 2019

***El lago azul de los sueños***

***El Lago Azul De Los Sueños***
Nos subimos a la barca dudando,
preguntándonos como dos adolescentes,
¿Si podíamos? ¿Si debíamos?
Con más preguntas que respuestas,
Abordamos la barca y nos atrevimos a soñar.

Te ayude a subir y en mi intento por empujar
la barca me moje los pies, pero viendo tus bellos
ojos pronto lo olvide...
El cielo era azul con ese aire de eternidad
te pone a pensar, que el momento
nunca terminará.

Tome los remos de la esperanza y sin prisas
nos adentramos en el lago azul de los
sueños, sueños compartidos...
Te escuche suspirar, mi ojo no conseguía
de ti apartar, la luna empezaba a observar.

Aún no caía la noche, pero la luna decidió
madrugar, pues de un amor como el nuestro
se quería contagiar, ella también se quería
enamorar.

De repente una estampida de patos la barca,
empezó a rodear y como no iba a ser así,
si transpirábamos amor, un amor que evocaba
a la primavera y que hizo florecer a las azucenas
en la rivera.

De repente una atmósfera azul nos empezó a envolver,
yo sentí mi corazón estremecer, quería sentirte mujer,
en tus brazos me quería perder e irme a cualquier lugar
del mundo y nunca más volver.

Entonces me sentí inspirado, solté los remos
Y tome tus manos...Te quería cantar o acaso recitar
los versos más bellos del mundo, esos que brotan
a golpe de corazón cuando encuentra en otro ser,
toda su razón de ser...

Vi a tus ojos lágrimas derramar, te empecé a besar
y en cada beso te daba el corazón, con la única
intención de que sintieras, cuanto te amaba
y que mi piel junto a la tuya sé desesperaba.

Entonces los grillos empezaron a afinar sus violines,
las aves interpretaban una melodía con sus flautas
y las luciérnagas azules eran como estrellas queriendo
en tu pelo tejer una diadema.

Nos subimos a la barca con la fe de dos niños,
sin mapa, sin planes, usando como brújula
ese sentimiento que era como un sarmiento
de uvas exquisitas…
Esas uvas de donde brota el vino que embriaga
al alma para siempre.

Como nunca de esa doncella me había enamorado
y me sentía tan feliz y pleno a su lado,
que hoy le daría la costilla del otro lado
al Creador para que me permitiera volver
a encontrarme con ese amor...
En el lago azul de los sueños.
Oxwell L’bu Copyright © 2016

viernes, 6 de septiembre de 2019

“Y llovía en la capirucha”

“Y llovía en la capirucha”
Poco a poco, la tarde iba cayendo y en la capirucha, estaba lloviendo... Era extraño, pero la gente no corría, parecía como si todos se querían mojar; el pavimento parecía un espejo, que reflejaba el llanto del cielo.

Aquella tarde no dejaba de llover y al empezar a anochecer, las calles quedaron vacías, solo el viento se paseaba por las calles y avenidas, hasta los vagabundos, parecieron emigrar al inframundo y de los lustradores, nadie deba paredero, solo un viejo chiclero, seguí con su puesto abierto, el cual cubría con nailons, para que la mercancía no se mojara.

Llovía en la capirucha y los paraguas, eran ausentes, pues parecía que todos querían mojarse o quizás embriagarse de melancolía , con esa melancolía que trae la lluvia. Llovía incesantemente, parecía como que de las calles se apoderó, un temporal.

Llovía en la capital y la catedral parecía, una doncella bañándose, sin percatarse de que todos la veían. La lluvia era fría, por momentos aguacero, por momentos solo una incesante brisa, lo cierto es que la lluvia no tiene prisa, se habrá enamorado, de la capital.
Oxwell L’bu copyrights 2019

***El Quetzal***

***El Quetzal***
(Símbolo Viviente De La Libertad )

Ave real cuya nobleza,
la hace erguir la cabeza,
para proclamar con su vuelo,
que su nombre es libertad.

Porque sólo en libertad 
el Quetzal puede vivir,
ya que en cautiverio,
su corazón deja de latir. 

Pues el, es el símbolo 
viviente de la libertad, 
y su vuelo es la expresión,
pura de vivir con dignidad. 

Pues de que sirve,
una jaula, que aún siendo
esta de oro, aplasta
los anhelos más profundos
del corazón.

De que sirve hacer alarde
de grandeza, si se baja
la cabeza, cuando es
amenazada la dignidad.

cada nación tiene
sus símbolos que 
representan la libertad, 
un monumento, una estatua
o un estandarte. 

Y respetando esos simbolos,
los hombres de maíz, 
tenemos un símbolo 
viviente de la libertad, 
en el Quetzal.
Oxwell L'Bu copyright 2015

jueves, 5 de septiembre de 2019

La tierra de dónde yo vengo...

*La tierra de donde yo vengo hasta pariendo hijos de pura esperanza…La tierra de donde yo vengo, tiene matriz de Vía Láctea por donde viaja la semilla de maíz y vientre de cuna para arrullar los sueños de los hombres de maíz.  Tiene nombre de madre y brazos de Ceiba; caricias de pluma de Quetzal y besos de Monja Blanca. Porque esa tierra llama a sus hijos con suspiros inefables que se transforman en anhelos y lagrimas cuando sus hijos se sienten lejos.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

miércoles, 4 de septiembre de 2019

“La tierra donde nací”

“La tierra donde nací”
Dios escogió el lugar donde nací… Porque quería que fuera testigo de su huella en la tierra, porque quiso llenar mis ojos de paisaje y me dio un corazón de sonrisas y cosas sencillas.  Él lo escogió por mí, porque sabía que en ningún otro lugar del mundo sería tan feliz… Allí me puso a soñar  con los ojos abiertos, allí me ensaye de poeta y escribí mis primeros versos, allí llego esa primera ilusión que hizo vibrar a mi corazón.

El escogió el lugar donde nací, porque quería llenar mi alma de inspiración, que mi sangre hirviera al escuchar un son y que mi corazón palpitará al compás de una marimba. Porque la tierra donde nací es la perla preciosa, que perdí, el día en que partí.

Pero la llevo aquí en mi alma y en mi pecho, un pedacito de ella late, pues mi corazón se quedó allí, allí donde nací...
Oxwell L’bu Copyright ©2012-2019

domingo, 18 de agosto de 2019

“La grandeza permanece”

“Los grandeza permanece”
Veo nuevamente y se turba mi mente, el comprobar que en nuestra tierra, nos encantan los homenajes póstumos.

No sabemos o no tenemos una cultura, de reconocer la grandeza de un ser humano, sino hasta que esté en nada puede disfrutar dicho reconocimiento. Nos pasamos admirando, a las “grandes” figuras creadas por los medios y principalmente cuando son extranjeros. Hay quienes en su fanatismo por un equipo de fútbol(por supuesto del extranjero)  crean enemistades, se insultan y si pudieran se matarían.

Al parecer se nos ha educado para no reconocer el esfuerzo y logros  ajenos, nos carcome la envidia cuando alguien que conocemos, sobre sale y en vez de apoyarle nos constituimos en sus detractores y criticones de oficio.

Hoy dio ese salto a la eternidad, otro de los grandes, que ha dado el deporte nacional, don Teodoro Palacios Flores y ahora si, los medios y no digamos las redes sociales lo elogian, y no se harán esperar los mentados, homenajes póstumos de los cuales algunos se cuelgan, para ganar notoriedad o esos cinco minutos de fama. La historia se vuelve a repetir, se va sin el justo reconocimiento, como ha sucedido en el pasado con otros, que al igual que él han dejado un legado al país.

Pero creo que a todos esos grandes que nos han precedido, más que recibir homenajes póstumos, les gustaría ver, que hemos cambiado, esa cultura del NO reconocimiento y empezamos a reconocer la grandeza de los que hoy caminan por nuestras calles, no solo soñando, sino luchando por lograrlos dichos sueños.

Gentes comunes de a pie, héroes anónimos que con su trabajo engrandecen al país, sin ir tan lejos a nuestros propios progenitores, que han dado su vida para que nosotros seamos mejores.

Hoy, si, hoy tenemos entre nosotros esas almas grandes, en las ciencias, el deporte, el arte etc. Personas como Érick Barrando, Charles Fernández, Alux Nahua, Luis Von Ahn, Hector Sandarti, Elizabeth de Guatemala y así se podría tener una lista interminable.

Ojalá fueran menos los homenajes póstumos y más las celebraciones de la vida, de esos que van dejando su huella antes de su partida.
Oxwell L’bu copyrights 2019