Mostrando entradas con la etiqueta comida guatemalteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comida guatemalteca. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de octubre de 2019

***Rellenitos***

***Rellenitos***
Dulcitos por dentro,
dulcitos por fuera,
bañaditos de azúcar
Cristalina…

Hechos con paciencia
y dedicación…
Ante la gana y urgencia
de los patojos que esperan.

Hechos del fruto tropical
de las entrañas de mi tierra,
plátanos cortados justo
en su punto…

Que luego de cocidos
se amasan con diligencia,
hasta lograr su consistencia.

Frijolitos cocidos mesclados
Con azúcar y canela,
o manjar blanco al centro.

Luego envueltos en sí mismos
las llamas los cocinan al
compas del aceite que los
hace moremos como la teclas
de la marimba que le canta
a Chapinlandia…

Mas los patojos ya no aguantan
y los devoran calientitos
los deliciosos rellenitos
que son como mi tierra.

Tierra morena que emana
dulzura  en su gente…
Dulzura en sus frutos
y bañada por dos mares
altivos  sonoros.
Oxwell L'Bu copyright 2010

martes, 8 de noviembre de 2011

***Los Shucos***

***Los Shucos***
¿A quién? Al pasar cerca
de uno de esos puestos,
no se le ha antojado un shuco,
aun que no ande antojado.
...
Al pasar los patojos uno
a uno empiezan a contar,
hasta el último centavo,
para ver si consiguen ajustar.

Mientras las tripas les empiezan
a tronar…
De len en len logran pagar,
dos shucos que se van a compartir.

Esperando que el pan a las brazas
se ponga tostadito…
Se preguntan cómo le harán para
que dos shucos alcancen para seis.

Pues compartir dos shucos y una Tiki
es como pedirle a una piedra
que empiece a parir…
O una tortuga que empiece a competir.

El pan está listo, doradito y tostadito,
los patojos con ojos saltarines,
ven como el guacamol se escurre
por el pan.

Luego le agregan el repollo
y los patojos como pimpollos,
se ponen a saltar como que
la lotería acabaran de ganar.

Es que ya no se pueden aguantar,
pero tiene que esperar a que le
agreguen la salchicha, mayonesa,
mostaza y salsa de tomate.

Mientras los patojos juegan,
el piedra, papel o tijera,
aun que al final no resuelven
nada porque hay empate.

Aun no saben ¿Quién?
La primera mordida le dará…
En eso paso por la acera,
moviendo las caderas.

La chiquilla de ojos hermosos,
de sonrisa coqueta,
que todos quieren conquistar.

Los seis la invitan a probar
y uno de los shucos tendrán
que sacrificar…

Ella se los agrádese y se empieza
de forma graciosa a alejar…
Mientras ellos se empiezan a pelear,

Por el único shuco que les queda,
que es seguro no les va a alcanzar,
vean lo que hacen los patojos,
cuando a una niña quieren enamorar.
Oxwell L’bu Copyright ©2011

Imagen: Internet

lunes, 25 de julio de 2011

***Mole de Plátano***

***Mole de Plátano***
Esa fusión entre la comida pre-colombina
y los platillos ancestrales crearon,
este postre que es parte de nuestra tradición.

...El manjar de los dioses,
concebido en la “Eterna Primavera”
donde un recado o un tamal,
tiene un sabor diferente…

Con ese toque delicioso
que le da mi gente,
porque cuando mama cocina,
hasta el cielo aguarda.

El aroma del chocolate y las especies
es una combinación que vuelve
este platillo una verdadera obsesión.

Plátanos cortados en su punto,
que luego de rebanados van a caer
a la sartén donde a fuego lento,
se ponen morenitos como los
patojitos…

Calientitos y ansiosos, esperan,
para perderse como pececitos
en esa mar de sabor…

De un platillo que solo puede
encontrar su sazón cuando es
preparado con el corazon.

Recado dulce donde el tomate
con el chocolate se combina,
para darle ese sabor que es
tan particular y que solo se pudo
encontrar en la tierra del Quetzal.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

martes, 12 de julio de 2011

***Mangos Verdes***

***Mangos Verdes***
Todos los días al salir de la escuela,
allí esta Don Tin esperando a los
patojos con todos esos antojos,
que difícilmente podían dejar pasar.
...
A ellos se les hacia agua la boca
solo de imaginar los mangos verdes,
con sal, pepita y limón…
Al punto que a algunos parecía como
si les estuviera dando un infarto al corazón.

Todos los días esa misma obsesión…
Morder y saborear ese manguito con limón,
el recreo también les ofrecía otra tentación
y era las tostadas con guacamol…

Ante las insurrecciones del presupuesto,
todos los días perdía la alconcilla,
una que otra monedilla que difícilmente
se volvía a reponer.

Pero el gusto que se daban de gustando
su manguito verde la vida no se los
iba a reponer…
Porque la vida no se repite,
aunque juguemos al escondite.

Que gusto le daba a Don Tin el ver
a los patojos saboreando aquel manjar,
que de vez en vez les solía fiar…
Aunque le era difícil recordar quien
era el que le debía.

Aunque él, de vender mangos vivía,
su mayor alegría era ver a los
patojos sonreír…
Pues para él una sonrisa, una carcajada
un gesto, un gracias ¡No tiene precio!
Oxwell L’bu Copyright © 2011
Foto: Paisajes de Guatemala

viernes, 1 de julio de 2011

***El Chuparrasco***

***El Chuparrasco***
Como centinelas empiezan
los muchachos a talonear,
a la hija del carnicero
del mercado, que sus buenos
...descuentos les suele dar.

Cerca de las once, él se
suele retirar pa’ echarse
un trago luego suele regresar.

El mas abusado de ellos
la empieza a chulear,
mientras ella empieza
a la orden de carne
a preparar…

Dos de ellos se van donde
venden las verduras,
Pues el Chuparrasco lo quieren
acompañar con un buen chirmol
y el guacamol no puede faltar.

Contando las ultimas monedas
los muchachos para las tres libras
con ganancia logran ajustar,
mientras la doncella detrás
del mostrador se pone a suspirar.

En eso llega el papa y se da cuenta
que la cuenta esta mal…
Les pide el paquete para volverlo
a pesar y ellos no saben si salir
corriendo y ya no regresar.


Le dan el paquete y él lo pesa
y se da cuenta de esa sonrisa traviesa,
entonces les pregunta: ¿Mucha donde
va a ser el funeral?
Ellos le contestan en la calle,
frente de la ceiba.

Entonces el carnicero cual si fuera
un cómplice más, les da longanizas,
carne adobada, chorizos y un poco
mas de carne…

Y les dice: Allí les caigo para celebrar,
felices como patojos con dulces,
todos se van a preparar, el fuego
con carbón, el aguacate con limón
y para beber una rica limonada.

A la hora acordada alguien pone
en un radio el musicon,
empiezan a llegar los colados
sin invitación y para lo que
falte entre todos hacen el ajustón.

El aroma se desplaza con la briza
de la tarde, la ceiba se saborea
y poco a poco los vecinos
se empiezan a sumar…
Al Chuparrasco al que nadie
los llego a invitar.

La carne se está por acabar…
Por más que la han cortado
en trocitos no va a alcanzar,
pero en eso llega el carnicero
con su hija y con mas.

Las cervezas y los octavos
de Indita empiezan a rolar,
en medio de un ambiente
de fiesta y fraternidad…

Luego alguien se para y dice:
Paren la música que quiero brindar,
todos se quedan callados
y el pregunta: ¿De quién es el
cumpleaños?

Todos se pegan la carcajada
y le dicen: En los Chuparrascos
una sola cosa solemos celebrar
y esa “La Amistad”
Oxwell L’bu
Foto: Alejandro José a través de Paisajes de Guatemala
Copyright © 2011

martes, 21 de junio de 2011

***El Jocón***

***El Jocón***
Estando en la distancia
se me vuelve una obsesión,
sueño día y noche con un
plato de jocón…
...
Porque a mi tierra no la
extraña únicamente el corazón,
la añora mi apetito y paladar
y mucho más cuando empiezo
a recordar los sabores de mi tierra.

Es que no sabe igual una pizza
o una hamburguesa,
esas no las preparan con ese
detalle y delicadeza de quien
sirve amor en su mesa.

Comido de dioses en la tierra,
sabores y especias de mis
antepasados chapines.

Pienso en el Jocón y hasta se
entromete el corazón…
Y recuerda esas manos santas
que han puesto más que comida
en la mesa…

Añoro esos encuentros casuales,
que por casuales en mi memoria
se vuelven inmortales.

Cuando evoco el calor de los amigos,
sus chistes y carcajadas
y esa timidez cuando decían:
¡Doñita será que me puedo repetir!

Y siempre se podía,
pues en nuestra mesa no había riqueza,
pero si esa alegría de compartir.
Oxwell L’bu
Foto: Alejandro José a través de “Paisajes de Guatemala”

jueves, 2 de junio de 2011

***El Kak Ik***


***El Kak Ik***
En el altar de los sacrificios
se prepara con diligencia,
la comida ancestral…

...En un ritual que inicia en
la cocina donde se evocan
las recetas de nuestros
antepasados…

Que dejaron escrito en el libro
de la vida donde se contienen,
los rituales para celebrar.

Y uno de los capítulos más efusivos
es el que trata sobre los que comemos,
lo que bebemos y compartimos.

Ya que esos son los frutos que con
tanto amor nos regala la madre tierra,
para nutrir no solo nuestro cuerpo,
si no también nuestra relación con ella.

Sopa hecha con especies y achote
que le da ese color rojo que inmola
la sabia que derrama la naturaleza
Para nutrir a los hombres de maíz.

Chumpipe que se sacrifica para engalanar
la mesa donde se comparten los frutos
se esta hermosa tierra…

Comida ceremonial…
Un platillo para reyes con el que
Los Mayas aun honran a sus dioses.
Oxwell L’bu

martes, 24 de mayo de 2011

*Frutos de los Mares**

*Frutos de los Mares**
Esta tierra bañada por dos mares
altivos y sonoroso…
Que nos regalan sus frutos junto
a sus bellas playas.
...
Al caer la tarde una briza sopla del mar
e invita a los hombre a pescar,
abordan sus pequeñas embarcaciones
y cantando canciones se lanzan a alta mar.

El sol se resiste a irse a dormir porque
quiere contemplar a la luna,
mientras los cangrejos empiezan a bailar.

Llega el anochecer y los peces se empiezan
a mecer sobre las redes de los pescadores,
que como buenos y melodiosos silbadores
le cantan a la sirena de sus amores.

Empieza a amanecer y en los comales
hierve la hoya con verduras,
Mientras las tortillas como caricaturas
empiezan a tomar forma.

Llega el pescador cargado de mariscos
y pescados que con generosidad,
los mares que rodean mi bandera
ofrecen a los hijos de esta tierra.

La señora los limpia con diligencia
luego los hecha a lo hoya,
entonces el olor se expande como
un perfume de delicado aroma.

Entonces a la mesa se asoma,
el amigo, el vecino y hasta
un desconocido que el caldo
quiere degustar…

¡Hay caldo! Caldito caldo que evocas
el conato de verano en esta tierra de
abriles eternos.

¡Hay caldo! Bendito caldo que me sabes
a ese paraíso diferente en la tierra
del Quetzal.

Oxwell L’bu
Foto: Carmen Oliva.

jueves, 12 de mayo de 2011

***Pollo Campero***

Pollo Campero***
(El embajador de la Comida Chapina)
Con un sabor tan chapín
que al mundo cautivo
y por eso se internacionalizo.
...
Es su exquisito sabor y textura
el que provoca esa locura,
en los patojos y los adultos
que no consiguen disimular,
esas ansias con las que clama
el paladar…

Es por eso que en el desayuno,
el almuerzo o la cena,
su Pollo Campero pide la nena.

Ya que es ese aroma tan exquisito,
el que provoca que la gente
se baja del bus sin dudarlo
y lo compre para llevar.

Y al ver llegar a papa a la distancia
los chirises salen en carrera,
para ayudar a llevar una cajita
que si se pegan los amigos
no va a alcanzar.

Porque es seguro que los chirises
hasta los huesos del pollo van a chupar
y para mañana ni una solo pieza
ira a quedar…

Pollo Campero embajador de la comida
Chapina…
El cual viaja sin pasaporte, ni visa,
a cualquier parte porque es ciudadano
del mundo.
De la Capirucha a Panajachel, de Amatitlan
al Puerto de San José, de Xela a Retalhuleu,
de Esquipulas a Cobán y de allí a Miami,
subiendo a Chicago para tomar vuelo
a Singapur y luego llegar a cenar al
Viejo continente…

Pero siempre regresar para contemplar
la salida del sol y la briza del viento
en el país de la Eterna Primavera.
Oxwell L’bu

martes, 3 de mayo de 2011

***Los Molletes***

***Los Molletes***
Molletes, deliciosos molletes
que vuelan como barriletes,
al nomas aterrizar del cazo
a la meza donde los patojos
...comen ansias…

Con ese miel de canela que
es la especialidad de la abuela,
panecitos con suculento manjar
que te pone a la receta a recitar.

Es la vecina la que se asoma,
al nomas sentir ese aroma,
que es capaz de poner a levitar
al más exigente paladar.

Hasta el chiris deja de chillar
cuando lo empieza a probar,
porque es un pan caído del cielo.

Con la delicia de la cocina chapina,
esa que siempre adivina los antojos
de los grandes y de los patojos.

Molletes, deliciosos molletes
que vuelan como los barriletes,
que nunca quedan para recalentar
porque si no te apuras con las
ganas te vas a quedar.

Molletes, molletes delicioso manjar,
que ponen a los muchachos a chiflar,
a la morena que pretenden invitar.

Molletes, deliciosos molletes,
que son como clarinetes,
que llaman a la mesa donde
en cuestión de minutos desaparecerán.
Oxwell L’bu

Imagen: Internet

***Dulces Típicos***



***Dulces Típicos***

(Delicias de Guatemala)

Por las calles donde cada calle
guarda una historia, una leyenda,
van los patojos tropezando con
las piedras…

Con una cara de alegría por el
regalo de la tía,
que siempre que llega a visitarlos,
les regala unos quetzales para que
se los gasten en sus chucherías.

Corriendo como quien va a recibir
herencia van llenos de impaciencia,
haciendo planes mentales que parecen
como abejas en los panales.

Llegan a la tienda y de tanto que ven
no saben que pedir…
Se les antojan la Canillitas de Leche,
los Colochos, las cajitas de Mazapán,
¡Ah! Las cocadas, los Higos en miel.

Piden de todo y el tendero les dice:
primero ensénenme el pisto,
porque si antes los vi hoy no
los he visto…

Empiezan a sacarse los tesoros que
llevan en las bolsas…
Un anillo con un compartimiento secreto,
una carterita de fósforos donde escribieron
un decreto, cuatro cincos, un trompo,
el recordé de una revista, el pañuelo lleno
de mocos y al finalmente los billetes
todos arrugados.

¡Puchica Mucha! Exclama el tendero,
Eso no les alcanza para todo lo que pidieron;
¡Ala gran! ¡Qué mala onda! Replican los
patojos que como gorgojos en el frijol
se rascan la cabeza.

Y no, nos fía Don Rocael, uno pregunta,
su respuesta es: ¡Nel pastel! Buenos
amigos he hecho fiando como que
si uno les hubiera vendido contrabando.

Al verlos cabizbajos se apiada Don Rocael
y les dice denme el dinero que tiene
y saquen la basura mientras yo les lleno
unas bolsitas con estas ricuras…

Cumplen con el pacto toman sus bolsitas
y se van rumbo a la ruinas a esconderse,
para luego comerse el botín que han ganado.

Se atragantan con los dulces y los disfrutan
como quien nunca los ha probado
y es que cada bocado es una delicia,
que acaricia al paladar y te trasporta
a otro mundo.

Un mundo donde los sabores y colores
son una tentación que alborota al corazón,
donde el mas recatado se vuelve un goloso
que siempre quiere más de las delicias
de esta tierra donde está la huella de Dios.

Oxwell L’bu 

Imagen: Internet

***Caldito de Res***


***Caldito de Res***

De vez en vez que bien
cae un caldito de res,
con esa sazón que cautica
al corazón en cada cucharada.

Desde la cocina el aroma
extiende la cordial invitación,
que se propaga como comezón
en todo el cuerpo…

Calientitas las tortilla, aguacate,
con sal y con limón…
Que provoca que se aceleré
a mil el corazón.

La familia lo celebra,
los patojos esperan en la meza,
a que les salga de sorpresa,
un buen trozo de carne.

Luego de dar la bendición,
todos se apresuran pero
alguien llama a la puerta.
 
Es la tía y toda su prole,
que dice que le sobro guacamole
y al ver el caldo se hace un
espacio en la meza…

Yo le ofrezco una cerveza…
pero ella dice con delicadeza,
prefiero probar el caldito,
que ya se me ha abierto el apetito.

¡Ni modo! Hay que echarle mas
agua a lo hoya y ponerla a calentar,
solo pienso que a buena hora
la tía se vino a arrimar,
pero que mas da en nuestra
mesa siempre hay mas felicidad
al dar y compartir los frutos de
nuestra bella Guatemala.

Oxwell L’bu

***Atol de Elote***


***Atol de Elote***

Hecho con todo el amor
y dedicación de la abuela,
que hizo de esta receta
toda una escuela…

De la sabia del fruto de los
hombres de maíz,
es la bebida de los dioses
y el champan en las fiestas
patronales.

Donde se acompaña con ricos
tamales, tostadas o chuchitos,
que hasta los chirisitos
reclaman.

Y si se acompaña con rellenitos
es un manjar al que difícilmente
se puede uno negar.

Hecho con elotes cortados justo
en su punto que luego se desgrana,
Para molerlos en una piedra,
cual si fuera el altar de los sacrificios.

No es por casualidad que ha traspasado
nuestras fronteras para convertirse
en una bebida que llama la atención,
por su sabor y color que hablan
de su origen noble en la tierra del
Quetzal.

.Oxwell L’bu

***Frijolitos Volteados***


***Frijolitos Volteados***

De los frijolitos volteados
viven los chapines encantados,
será porque su tierra los
tiene enamorados…

Enamorados de esos paisajes,
que en los ojos se llevan
como si fueran equipaje.

Enamorados de esos aromas
que despiertan las memorias,
que quieren repetirse…

Sobre todo esas que traen
ese sabor al paladar,
de la sazón de esta tierra.

Frijolitos volteados
es un platillo de fiesta que
se degusta todos los días,
con pan francés o con tortillas.

Acompañado de platanitos fritos,
queso duro de Taxisco o crema,
que por algo es que se chupa
los dedos la nena…

Frijolitos  volteados es el platillo
al que no puede negarse el enamorado,
cuando está en casa de la suegra.

No falta quien viniendo de fuera
luego de probarlos quiera repetirlos
y se lleve su aromo impregnado
en el alma…

O quien estando en la distancia,
al evocarlos pierda la calma
y se empeñe en volverlos
a saborear a cualquier precio.

Alguien podrá decir: ¡Pero si son
solo frijoles!
Son los que no saben cuánto
ese platillo tan cotidiano
se añora en la distancia…

Oxwell L’bu

"Antojitos Chapines...Humo en tus Ojos"

“Antojitos Chapines…Humo en tus Ojos”
(Odisea de los Patojos)

Comer en la calle, siempre tiene otro sabor… Un encanto que quizás solo las mamas pueden explicar. Porque resulta que cuando los patojos comen en la calle la comida no alcanza y lo que en casa les parece un purgante en la calle les sabe a manjar…
En La Colonia todo quedaba cerca, ¡Bueno!, la tienda de don Chepe, el mercado, la iglesia, la escuela y por supuesto la casa de los cuates (amigos), pero cuando se precisaba de “Otras cosas” y se necesitaba ir al centro de la ciudad y eso era otra historia. El viaje al centro capitalino se convertía en una verdadera odisea por el tiempo que tomaba ir, a pesar de la cercanía en cuanto a distancia, de esta península incrustada en el área metropolitana.
Doña Conchita la modista de la cuadra, necesitaba recoger con urgencia unas telas en el centro, por lo que se vio obligada a pedirle a su hijo Quique de 10 años que fuera al centro con otros dos de sus amigos; les dio para el pasaje y para que se compraran alguna que otra chuchería (golosina) por si les daba hambre. Y así con la determinación de un astronauta, se dispusieron los tres patojos a abordar la camioneta de la ruta 7 en la 5ta. Avenida.
Allí empezó aquella odisea, pagaron solo dos pasajes y el otro se coló (entrar sin pagar) por la puerta de atrás, para ahorrarse los 5 centavos y tener para mas chucherías. Aquel viaje hasta el centro de la ciudad duro casi una hora y media, uno de ellos ya iba maridado de tanta vuelta y el olor a diesel. Pasaron por toda la calzada San Juan, luego por el Trébol, de allí por toda la Avenida Bolívar, luego la 18 calle, tomando la novena. Avenida, para después bajarse en la novena calle y de allí agarrar caminando para el Portal del Comercio, donde estaba instalado el comercio de los turcos que vendían las telas.
Caminaban con prisa, mas haciendo pausas, cuando se paraban a contemplar los edificios, las vitrinas de los almacenes y la belleza del Parque Central con sus jardines, flanqueado por la catedral y su revuelo de palomas, el Palacio Nacional y su color verde arrepentido con sus vitrales árabes y jardines, luego el parque Centenario con su Concha Acústica y ese portal donde colgaban las bugambilias… Y qué decir del Portal del Comercio, que les parecía como una fortificación romana.
Finalmente llegaron al almacén de los turcos, contaron el pisto (dinero) con diligencia y se lo entregaron al tendero y este les dio las telas envueltas en papel de color café y una bolsa platica. El centro no dejaba de cautivarlos, con sus rótulos de neón, las novedades de las vitrinas, la belleza de los jardines y sus calles anchas donde a cada ratito pasaban carros de todos colores. Por lo que decidieron irse de capiusa (no regresar directamente a casa) y se fueron a echar una vuelta. Tomaron el pasaje Rubio con sus ventas de lotería y joyerías, para irse a sextear. Su destino recorrer toda esa avenida, pero se detuvieron un buen rato en la “Juguetería de Chicos y Grandes la Alegría” a ver a través de la vitrina todos aquellos juguetes, que solo habían visto por los comerciales de la tele. Luego avanzaron otro poco hasta llegar a los cines Capitol, pero allí empezaron a sentir hambre. Contaron el pisto que tenían restando lo del pasaje, pero para un restaurant nel pastel, no les alcanzaba, por lo que decidieron emprender el regreso, con la idea de pasar a la tienda de don Chepe y tomarse una agua (gaseosa) y unos Tortrix.
Así lo hicieron, pero cuando iban pasando por la catedrales llego un aroma, que les alboroto las lombrices… Era en el mercado central, en la entrada estaba “El Platillo Volador: y sus ceviches de concha, pescado y camarón, pero no fue eso lo que les llamo la atención. Al entrar se sentían los aromas mezclados de todo tipo de comida, de garnachas, el pepián, el revolcado… Todo aquello era para que las lombrices sé volvieran locas…-Pase mi reina que el Caldo de res está listo y por el pisto, ni se preocupe que le alcanza…- Pase mi rey que los chiles están calientitos pa’ comérselo con los franceses…-Don no entre allí, porque la comida tiene amebas, vengase pa’ ca que esta limpiecito, le servimos su atolito y chuchitos calientes… -Mi reina aquí le tengo su revolcado y le lleva a su enamorado… -Pásele, pásele que las enchiladas ya se acaban y si no se apura por no probar el mole de plátano le va a dar locura… -Nía venga pa’ ca aquí le tengo su pollito frito pa llenar el hoyito … -Mire que rico mija, los chicharrones con picado de rábano… De tanto que miraban, que no se decidían, mientras que mentalmente hacían las cuentas. Finalmente se decidieron por el que tenía un rotulo que decía “Antojitos Humo en tus Ojos” el cual hacia honor al nombre, porque estaban allí las parrillas, asando la carne, los chorizos, la carne adobada, las longanizas y las cebollitas, por supuesto no faltaba el atol de elote, el arroz en leche, el fresco de súchiles y los antojos de ley: Los rellenitos, las tostadas y los chuchitos. Ya no habían asientos por lo que les toco comer al “parador” en la esquina del mostrador, se compraron tostadas con guacamol y salsita salpicada de queso y perejil y para tomar el bendito atol de elote, el cual se repitieron, lo disfrutaron tanto, como que nunca lo hubieran probado, pero a la hora de pagar, tuvieron hasta que dar el dinero del pasaje.
Para esto, ya empezaba a anochecer en las calles de la “Tacita de Plata” se miraban las luces que hacían ver a las aguas del fuente del parque Central como si estuvieran bailando, las luces de neón de los almacenes, los faroles del parque central, todo en su conjunto les parecía un lugar celestial. Pero tenían que regresar y lo que no estimaron, era que era la hora pico, cuando todo mundo quiere regresar a casa y las camionetas van llenas a reventar al punto que no hay espacio, ni para irse sentado a la ley de Horacio, con una nalga en el espacio…
Todos los buses pasaban llenos y aunque la gente alzaba la mano en las esquinas, estos no paraban. Por lo que tuvieron que caminar casi hasta llegar a la calle Martí, donde finalmente un grupo de gente en estampida embosco a una camioneta que venia vacía, pero los patojos tenían que colarse a como pudieran, pues se habían comido lo del pasaje. Se pusieron las pilas y entre la multitud se subieron, el chofer a cada rato decía “- porfa vengan a pagar que tengo cuentas que entregar… -‘Puta, vengan a pagar que la gasofa no es de grolis”.
-Ya arranca vos, dejate de pajas. –Que pajas, si no pagan no arranco. –Déjese de babosadas usted, que ya saco lo de su moco, a mi no me dio ticket. –Si uste a mi tampoco… -Aprovechados son pu….
Ya iban rumbo a casa con las telas y sentados atrás, mirando las luces, pero la camioneta se tomaba más tiempo para regresar, del que tomo para llegar porque paraba a cada rato. Finalmente llegaron a la Calzada San Juan cuyo trayecto se miraba como un inmenso bosque que no terminaba, hasta que asomaron las luces de la Florida; ahora si ya casi estaban en casa, pero la camioneta seguía llena. Tomo sobre la octava calle de la Florida recto pasando por el mercado, luego cruzo a mano izquierda, hasta que al tomar la 5ta. Avenida, alcanzaron a ver aquel cordón umbilical, de unos 100 metros que era la entrada a la Colonia, el cual la unía con la metrópoli capitalina. Después de toda aquella odisea el viajecito había valido la pena, o como dicen los patojos “Estuvo chilero” pero que felices se sentían de estar de regreso en ese su pedacito de cielo.
Oxwell L’bu

miércoles, 16 de marzo de 2011

***Chuchitos Calientes y Arroz en Leche***

***Chuchitos Calientes y Arroz en Leche***


Salen de la hoya envueltitos cual
si fueran patojitos tiernitos…
El aroma se dispersa cual si fuera
alfombra persa…
Del obelisco al parque Central.

Uno a uno se suman al convite,
todos piden uno pero luego se repiten,
otros en el ansia de probar aun que
sea parados se disponen a degustar.

Mientras Doña Blanca va desvistiendo
de su envoltura de hojas de maíz,
a los chuchitos calientes que a todos
se les antojan…

Allá va corriendo la patoja,
para decirle a la mama que también
hay arroz en leche.

Es día de Corpus Cristi y el parque
esta vestido de alegría…
En una algarabía donde nuestra comida
no puede faltar.

Porque a quien no se le hace agua el paladar,
cuando siente el aroma y la textura,
de estos tamalitos que parecen hechos
con gran ternura.

Y como la música es parte de nuestro paisaje
la marimba canta a la patoja mocosa,
esa que se le hacen como capulinas los ojos
cuando ve que pasar cerca el patojo,
mientras saborea una taza de arroz con leche.

Allá a lo lejos se deja escuchar
El Ferrocarril de los Altos…
Mientras la marimba arrulla con su
voz de mujer a los Chuchitos Calientes.

Oxwell L’bu