lunes, 25 de julio de 2011

***Mole de Plátano***

***Mole de Plátano***
Esa fusión entre la comida pre-colombina
y los platillos ancestrales crearon,
este postre que es parte de nuestra tradición.

...El manjar de los dioses,
concebido en la “Eterna Primavera”
donde un recado o un tamal,
tiene un sabor diferente…

Con ese toque delicioso
que le da mi gente,
porque cuando mama cocina,
hasta el cielo aguarda.

El aroma del chocolate y las especies
es una combinación que vuelve
este platillo una verdadera obsesión.

Plátanos cortados en su punto,
que luego de rebanados van a caer
a la sartén donde a fuego lento,
se ponen morenitos como los
patojitos…

Calientitos y ansiosos, esperan,
para perderse como pececitos
en esa mar de sabor…

De un platillo que solo puede
encontrar su sazón cuando es
preparado con el corazon.

Recado dulce donde el tomate
con el chocolate se combina,
para darle ese sabor que es
tan particular y que solo se pudo
encontrar en la tierra del Quetzal.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

martes, 12 de julio de 2011

***Mangos Verdes***

***Mangos Verdes***
Todos los días al salir de la escuela,
allí esta Don Tin esperando a los
patojos con todos esos antojos,
que difícilmente podían dejar pasar.
...
A ellos se les hacia agua la boca
solo de imaginar los mangos verdes,
con sal, pepita y limón…
Al punto que a algunos parecía como
si les estuviera dando un infarto al corazón.

Todos los días esa misma obsesión…
Morder y saborear ese manguito con limón,
el recreo también les ofrecía otra tentación
y era las tostadas con guacamol…

Ante las insurrecciones del presupuesto,
todos los días perdía la alconcilla,
una que otra monedilla que difícilmente
se volvía a reponer.

Pero el gusto que se daban de gustando
su manguito verde la vida no se los
iba a reponer…
Porque la vida no se repite,
aunque juguemos al escondite.

Que gusto le daba a Don Tin el ver
a los patojos saboreando aquel manjar,
que de vez en vez les solía fiar…
Aunque le era difícil recordar quien
era el que le debía.

Aunque él, de vender mangos vivía,
su mayor alegría era ver a los
patojos sonreír…
Pues para él una sonrisa, una carcajada
un gesto, un gracias ¡No tiene precio!
Oxwell L’bu Copyright © 2011
Foto: Paisajes de Guatemala

"Nuestra Gente"

“Nuestra Gente”
(Una Historia Cotidiana)
Esos actos cotidianos, que suceden a diario, en un escenario carente de luces que resaltan esos actos sublimes y llenos de belleza, que ponen sobre la meza la nobleza del espíritu humano y que nos llevan a comprender, que son más las cosas que nos unen, que aquellas que creemos nos separan.

Esta e ...s una historia que supera mi capacidad de invención e imaginación, porque a mi parecer toca las cuerdas del alma, esas que nos hacen vibrar y ver lo bello de la vida… Y nos lleva a comprender que las cosas más valiosas que tenemos, no son aquellas que poseemos, si no las que compartimos.


En el altiplano del país de la “Eterna Primavera” llego aquella pareja sintiéndose extranjeros, apenas hablando español y mucho menos el idioma de los Mayas; en primera instancia su destino, era esa tierra mística y misteriosa donde los dioses Mayas han perpetuado su presencia, Chichicastenango, con su templo de paredes blancas, su plaza multicolor, su gente llena de amor y sus plegarias que suben con aroma a incienso. Llagaron desde el amanecer, con un grupo de turistas, en uno de esos buses que fueron hechos para autopistas y que en esos caminitos estrechos, bajan la velocidad para llenarse los ojos de paisaje. Al llegar los turistas con sus cámaras que se roban instantes y los trasladan a los álbumnes de fotos, muchas veces cargados de un equipaje que hace pesado el viaje; bajaron del autobús los turistas y el guía (un nativo del lugar) hablando perfecto ingles, explicándoles sobre las costumbres, tradiciones e historia del lugar, luego se les dejaba libres, para que pudieran “Hacer turismo” (comprar artesanías, tomar fotos, compartir con la gente), para después regresar a la hora acordada, se para continuar su viaje por la “Ruta Paraíso”.

Pero esta pareja se aventuro a ir mas allá, donde las montañas hablan y llaman, donde la marimba y la chirimía evoca a los ancestros… En su entusiasmó y alegría, perdieron la noción del tiempo y la distancia, ya que solo el manto de la noche pudo hacerlos reaccionar, pero ya era demasiado tarde para volver al lugar. Sin brújula y sin mapa, haciéndose entender con señas buscaban con desesperación el camino de regreso, pero ya para esa hora la luna se les pinto de queso y las estrellas parecían velas chispeando. Sintiéndose perdidos, los turistas buscaban un lugar donde refugiarse, pero no habían posadas, ni hoteles. Desde su ranchito de paja y adobe, los observaba aquella mujer, con su güipil tejido de abril, llamo a su esposo y en su lengua natural, le dijo que aquellas personas se habían perdido. Sin pensarlo dos veces aquel hombre de mediana estatura, cansado después de una dura jornada, le dijo a su esposa:-Mata a la gallina y prepara el caldo y las tortillas. Ella diligente hizo lo que le pidió su marido, mientras él, a señas los invito a que pasaran a su humilde vivienda, donde no habían muebles, pero la comodidad la suplía el calor de un hogar, donde no había riqueza, ni obras de arte que mostrar, pero si, un cielo repleto de estrellas a las que los grillos y los animales nocturnos, le deban serenata… La pareja se acomodo en unos banquitos hechos de madera rustica, mientras en medio de rizas, la madre junto a sus hijas preparaba la comida, la cual se cocía sobre el comal, que ardía sobre el fuego de los leños. Aquella noche fue de celebración, pues hacía ya tiempo que engordaban a la gallina, para una fecha especial, pues usualmente su comida consistía en tortillas hechas a mano, recién saliditas del comal, una taza de café y frijoles. Aquella noche los turistas no necesitaron palabras, para compartir la alegría, porque esa no tiene idioma, que se necesite interpretar. Junto a aquella familia, que les abrió no solo las puertas de su hogar, sino también la de su corazón. Degustaron del caldo de gallina, cual si fuera, un platillo de los dioses. Al llegar la hora de acostarse, aquel hombre tendió los petates y todos se acostaron, durmiendo arrullados por los murmullos de la sierra.



Al día siguiente, antes de que cantara el gallo, aquel hombre se levanto, para prepararse para la nueva jornada de trabajo, mientras su mujer ponía las tortillas en el comal. Luego salió a su trabajo, no sin antes instruir a su hijo mayor, de que atendiera y ayudara a aquella pareja, que habían hospedado la noche anterior. Mas en el camino, se encontró con el guía de aquella expedición, el cual le pregunto por aquellos turistas, él le dijo que los había hospedad la noche anterior y gusto regreso a su casa junto al guía. Al llegar los encontraron tomando café con tortilla, platicando a señas. Al verlo entrar al guía, ellos se apresuraron para hablar con él, para que este a su vez les agradeciera por todas sus atenciones y les hicieran saber que ellos pagarían gustosas, por todas las atenciones recibidas. Pero aquella familia en ningún momento pregunto por dinero. Aquellos turistas se fueron agradecidos, pero más que sorprendidos, cuando se enteraron por medio del guía, que aquella familia, aun en medio de su pobreza, estuvieron dispuestos a compartir con ellos, no lo que les sobraba, si no lo que les hacía falta.

No faltara quien piense, que esta no es una historia con la magia de los cuentos de hadas, pero a mi parecer, pone de manifiesto la nobleza de la gente, esa que no se lava cuando se le echa detergente, pero que se plancha para que no la arrugue el tiempo… Esa que es herencia de una raza, estoica, noble y con ese amor a la vida, que se traduce en amor al prójimo.
Oxwell L’bu

P.D. Esta pareja de turistas, año con año, siguen visitando a aquella familia, pudieran escogen entre miles de destinos turísticos, con hoteles de 5 estrellas, y platos exquisitos, mas ellos prefieren las tortillas recién salidas del comal.
 
Imagen: Internet

***A Facundo Cabral***

***A Facundo Cabral***
¿Donde están tus versos poeta?
Dime en que mar tu inspiración
naufrago...
Sera acoso que las velas de tu
...barca el viento las rompió,
será que tus sueños e ilusiones
chocaron de repente con la realidad.

Dime poeta en que barranco tu pluma
se extravió...
Dime poeta quien tus cuadernillos
confisco…

Quien pondrá a bailar ahora a las letras,
quien pintara paisajes con las palabras...
Dime poeta en donde tu pluma se extravió,
para salirla a buscar.

El mundo seguirá sin ti,
el tiempo no nos esperara,
pero es verdad que ya nada
será igual...

Porque este jardín que fue
tu paraíso encontrado…
Sin vos hoy luce marchito
lúgubre y vacio.

Hoy son muchos los que
lloran tu partida…
Y vos decís que esto no es
una despedida…
Es más bien una bienvenida.

En un rincón de este universo,
yo me pregunto poeta quien
recitara tus versos…
Y como un trinar de mandolinas
vienen a mi mente tus palabras.

“Dejad tus coplas al viento,
Porque cuando ya no las
canta el cantor y las canta
el pueblo, lo que se ha
perdido de gloria se gana
de eternidad…”

Hoy descubro poeta que
es una gran verdad…
Pues el creador aparte de
darte inspiración de poeta,
te dio lengua y corazón de profeta.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

sábado, 9 de julio de 2011

"Facundo Cabral"


“Facundo Cabral”
(Cuando Un Amigo se Va)
Siento una tristeza en el alma, que no me cabe en el pecho, siento el corazón desecho y he llorado a ese amigo y hermano de todos Facundo Cabral como se llora a un hermano. Porque tanto para mí como para millones el maestro hace tiempo que dejo de ser un extraño, con sus versos de colores nos ha ...acompañado desde antaño y la magia y encanto de sus canciones nos hacen vibrar de vida, paz y esperanza desde hace años…

Con vos Facundo y de tu voz aprendí que la libertas es innegociable, porque es un bien innegable con el que todos nacemos; tus pensamientos claros y sencillos fueron como destellos de luz venidos del infinito, cuando más de una vez, hemos visto el jardín de nuestras vidas marchito, lúgubre y vacio.

Indio Gasparino, como te vamos a extrañar, porque aun que nos quedan tus coplas eternas, guardadas en discos, videos y escritos, tu lugar nadie lo podrá llenar… Vos dijiste; “No hay muerte, hay mudanza” y a nosotros nos queda la esperanza de que cuando nos mudemos, Dios nos de la bendición de tenerte como vecino.

Hoy siento un estupor, una tristeza que se mescla con impotencia y esto dicho, no desde la comodidad de quien observa, si no como quien también ha sufrido el flagelo de la violencia, en un país donde está la huella de Dios, aun que algunos no la quieren verla… Pero no podemos vivir como desahuciados porque eso sería como negar que un día te escuchamos o permitir que tus coplas caigan al olvido. Vos que has sido más que un icono del pensamiento latinoamericano, pues para vos no habían extraños, porque todos eran tus hermanos. Sé que algunos no entendieron tu mensaje y por eso de forma prematura y salvaje te enviaron de viaje hacia ese lugar, donde algún día nos volveremos a encontrar.

¡Ojala! La justicia llegue y esto no lo digo con espíritu de venganza, si no como aquel que quiere que por fin sean desatadas las alas de la justicia y la libertad en una tierra a la que también amo Facundo Cabral, porque nosotros también aprendimos a amar a ese hombre que le puso voz a nuestros silencios eternos…Facundo tu partida me ha afectado, como en diferentes etapas de mi vida tus coplas afectaron y re guiaron mi pensar y mi sentir, pero vos que ya has dado ese brinco de fe a la eternidad regocíjate en el creador que un día te creo por amor, una amor tan grande que traspirabas por los poros, hoy solo se te decir, lo que Cortez con sabio atino más de una vez con vos canto: “Cuando un amigo se va, queda un lugar vacio, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo, cuando un amigo se va una estrella se ha perdido…”
Oxwell L’bu

viernes, 8 de julio de 2011

"Los Cuenteros"

“Los Cuenteros”
(Crónicas Inconclusas)
Caía la tarde en la “Ciudad de Piedra” el sol lucia cansado, la luna se miraba al otro costado esperándolo, para velarle el sueño; los grillos afinaban sus violines bajo las piedras, mientras las estrellas se envolvían con las nubes porque de pronto sintieron frio.

A falta de televisión, la imag ...inación creaba imágenes e historias, que por medio de la tradición oral, pasaba de generación en generación, sufriendo a su paso con las exageraciones, los detalles que se pierden y los que se agregan. Mas lo cierto es que los patojos, no perdían la ocasión para ir al parque a escuchar a los cuenteros, que tenían ese encanto de crear imágenes con las palabras y ponerlas en acción con tan solo la modulación de la voz y la gesticulación, que de por sí ya era todo un show. Ya para esa hora los patojos se habían cenado una tasita de café acompañada de una champurrada, frijolitos y pan francés. De las casas de teja roja, de portones de madera y un jardín en medio, el cual era el remedio para eso de la depresión, de esas casas de paredes altas y anchas, con ese aire antigüeño, salían los patojos rumbo al parque, porque querían escuchar, la historia que los cuenteros, hoy iban a contar.

De repente aquel cielo de nubes espumosas y azul de eternidad, empezó a transformarse, cual si fuera el escenario de una obra teatral… Un patojo se escondió en un matorral, porque sintió miedo, mas no quería irse, la atmosfera a todos había hechizado; el viento silbaba por las ventanas, como invitando a los adultos a unirse. De pronto el parque estaba abarrotado, los grillos dejaron de afinar sus violines y un aroma a rosas la atmosfera invadió. El cuentero pidió su pocillo de peltre con café y casi se trago el pan, pues hasta el cielo empezó a tronar ante la impaciencia de escuchar.

Todo se quedo en silencio y una nube de suspenso, se tendió sobre el parque central… El viento empezó a soplar, despeinado las cabezas y volando uno que otro sombrero, entonces pego un grito el cuentero ¡Silencio! ¡Silencio! Es todo lo que se escucha, solo una gota de una ducha molesta a los que duermen en las paredes…Un perro empieza a maullar, un patojo llora en su cama con ganas de ir a mear, mientras el viento hace rechinar a las ventanas, por donde escapan los fantasmas… ¡Hay mis hijos! ¡Hay mis hijos! Una mujer de blanco, pone de manifiesto su pesar, mientras el Cadejo, la ve atreves de un espejo; en un caballo viejo el Sombreron, provoca que a una doncella se le pare el corazón, mientras a falta de espacio en el panteón, el Sepulturero Sangrón entierra a los difuntos, parados en las paredes -¡Huy, qué horror! ¡Ave María purísima! ¡Gran poder de Dios! El cuentero espera a que se terminen las letanías, para seguir con la Historia. Nuevamente el silencio hace presa de la audiencia y el cuentero con diligencia se traga otra taza de café, pero el cielo se impacienta y un par de rayos acaba de lanzar. Todos se persignan y desde lo alto el volcán se empieza a carcajear.

Luego se escucha los cascos de un caballo, pegando en las piedras, las cuales parecen quejarse, un par de grillos saltan por aquí y por allá, mientras las luciérnagas azules parecen traer mensajes del más allá… con toda esa nueva introducción, el cuentero toma posición y sigue con la historia. – ¿Qué? Acaso no se han preguntado, el porqué de la anchura de las paredes de sus casas, acaso no se han dado cuenta que son el aposento de insectos que llevan en sus patas la sangre de aquellos que fueron enterrados con los ojos abiertos y hoy están despiertos… -¡Dios Santo! Puchica uste, agora hasta dentro de la casa voy a sentir miedo, como que no fuera suficiente con la Llorona, el Cadejo y el Sombreron paseando por las calles. Shhhh, Shhhhhhhh cállese señora. Si ustedes tocan las paredes de su casa notaran que al tocarlas, no son huecas y esto es porque los difuntos de los ojos abiertos descansan allí. –Hermanito Pedro, por vida tuya ruega por nosotros. Shhhh, shhhhhhhh. Llegara el día en que eso difuntos reclamen su descansó, porque, para ellos no se aplica aquel dicho popular: Para el que quiere morirse, aun que parado lo entierren. ¡Hay Hermanito Pedro, suena tu campana! Ya cállese porfa doñita, ¡Cálmese! Es solo una historia. En eso el cielo vuelve a tronar y los patojos sienten que se les sale el corazón. Las Ruinas de Santa Clara y todas las demás, están plagadas de almas que esperan su sepultura, son inocentes que murieron con los ojos abiertos y nadie rezo por ellos, porque nadie supo de su existencia, porque nadie supo que murieron…Pero hoy están mas vivos que muertos; en eso nuevamente el cielo empieza a tronar y desde allí las almas al recordar sus cuerpos empiezan a llorar… Todos salen corriendo buscando donde resguardarse de una lluvia que trae hasta granizo. En pocos minutos el parque queda desierto, como si todos hubieran muerto, entonces los grillos empiezan su serenata y las rosas desde los jardines los escuchan y el cuentero toma su pocillo de peltre con lo último que le queda de café y se va silbando, acompañado de las luciérnagas azules, por el bulevar donde se prohíbe olvidar…
Oxwell L’bu Copyright © 2011
Foto: Veronica Donis

jueves, 7 de julio de 2011

***Héctor Gaitán Alfaro***

***Héctor Gaitán Alfaro***
(El Cronista del Pueblo)
Las voces del valle preguntan,
por el nombre de las calles
y por las hechos que en todos
...esos lugares, un día aconteció…

Don Héctor responde: Siéntate,
deja tomarme una tacita de café
y te contare…
“Porque como me lo contaron,
te lo cuento, porque todo
cabe en lo posible…”

En “La calle donde tu vives”
cuentan los cuenteros que aconteció,
algo que ni las mismas calles supieron,
si no hasta que amaneció.

Porque todas esas historia urbanas,
son parte de un folklore que ha sido
rescatado por este hombre de ingenio
y creatividad sin igual.

Con su pluma y su voz le ha dado
vida a esos fantasmas que él,
ha transformado en musas…

Musas que hoy revolotean como
mariposas y se posan en los oídos,
de aquellos que lo escuchan.

Musas que son como notas en el
pentagrama de la vida,
donde a veces también el tiempo
pierde la partida.

Cronista e historiador de un pueblo,
que guarda en sus memorias,
bellas y sublimes historias.

Don Héctor cuentista de lo cotidiano,
que toma de la mano las antologías,
de las voces que nunca hablaron.

Don Héctor Dios le ha dado la fortuna,
lo subió en una tribuna,
para que desde allí siga contando,
las historias de las calle donde tú,
yo, los que se fueron y los que vendrán,
han vivido, viven y vivirán.

Foto: Hector Gaitan A.
(En “” Frases de Don Héctor Gaitán A.)
Oxwell L’bu Copyright © 2011